Con su brazo robótico y sus dos cámaras el robot de la misión Mars InSight es capaz de enviar a la Tierra imágenes de su entorno más cercano y el área dispuesta para la colocación de los instrumentos científicos. Incluso recientemente se unió a la moda selfie y se hizo una autofoto con la que sus "progenitores" quedaron tranquilos, al comprobar que todo marchaba bien.

Sin embargo, para espacios más extensos cuenta con la ayuda de los orbitadores dispuestos por la NASA para seguir sus pasos muy de cerca. De hecho, fue uno de ellos, el Mars Odyssey 2001, el que transmitió poco después de su aterrizaje las señales que mostraban que el aterrizador había logrado desplegar sus paneles solares y que todo marchaba según lo previsto. Ahora, otro de estos “amigos inseparabels”, el Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), ha sido el que ha enviado las imágenes que confirman el lugar exacto en el que se ha posado, dispuesto ya a desentrañar los misterios del planeta rojo.

Créditos: NASA / JPL-Caltech / Universidad de Arizona

Un pequeño puntito en la inmensidad

Tras el aterrizaje, acaecido el pasado 26 de noviembre, los científicos responsables del proyecto sabían que InSight se había posado en la zona acordada, en una elipse de aproximadamente 130 kilómetros de largo. También disponían de datos sobre el relieve del terreno, ya que se encuentra sobre una depresión, posiblemente horadada por un meteorito. Sin embargo, el enclave concreto era todo un misterio.

Ahora, gracias a MRO, ha dejado de serlo, pues ha enviado imágenes en las que se pueden observar tanto el aterrizador, como su escudo térmico y el paracaídas que utilizó el día del amartizaje. Todos estos elementos se aprecian en la fotografía de un color verde azulado. Este no es su color natural, pero la luz reflejada en su superficie hace que el color se sature y se vea de este modo.

La cámara de MRO, llamada HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment) fue creada por científicos de la Universidad de Arizona y no es la primera vez que fotografía la superficie marciana, pues ya en 2008 logró capturar el aterrizaje de la nave Phoenix. Esta vez no pudo hacerse con la esperada fotografía del momento en el que InSight se posó sobre el planeta rojo, pues se encontraba en un ángulo complicado. De cualquier modo, estas imágenes, que fueron enviadas a la Tierra los días 6 y 11 de diciembre, también son de gran importancia para la NASA, que ahora sabe a ciencia cierta dónde se encuentra ya trabajando este importante robot, del que, a buen seguro, tendremos muchas y grandes noticias a lo largo de 2019.