La búsqueda de nuevos planetas en otras galaxias, también llamados exoplanetas, con la intención de encontrar mundos habitables está a la orden del día. Los científicos buscan desde nuestro planeta biomarcadores que puedan darnos información sobre si hay o no vida fuera de la Tierra. Pero, ¿por qué no encontramos exoplanetas de tamaño mediano como Neptuno?

Mientras los planetas cálidos del tamaño de Júpiter (69.911 kilómetros) y las supertierras -no más de 1,5 veces el tamaño de nuestro planeta, que es de 6.371 km- se han encontrado en zonas muy cercanas al astro alrededor del que orbitan, no sucede lo mismo con aquellos que son de un tamaño similar al de Neptuno, un planeta de tamaño medio (24.622 km) del que apenas se han encontrado dos explanetas similares y muy cercanos a su estrella: "Los llamados Neptunos cálidos, cuyas atmósferas se calientan a más de 1.700 grados Fahrenheit, han sido mucho más difíciles de encontrar. De hecho, hasta ahora solo se han encontrado unos pocos de este tipo", señala un estudio publicado en Astronomy & Astrophysics y publicado en Phys.org y recogido en un comunicado de prensa de la NASA.

La mayoría de exoplanetas que conocemos y que son del tamaño de Neptuno son simplemente "cálidos" ya que orbitan más lejos de la estrella de lo que lo hacen las supertierras o Júpiters cálidos. De hecho, el Hubble solo ha sido capaz de observar dos exoplanetas de un tamaño similar al de Neptuno muy cerca de sus astros. Estos son GJ 436b y GJ 3470b. Mientras el primero pierde su atmósfera a un ritmo "moderado", en el segundo caso no podemos decir lo mismo: "Está perdiendo su atmósfera a una velocidad 100 veces más rápida que la de GJ 436b", señalan desde la NASA. "Ambos planetas están a unos 3,7 millones de millas (5,95 millones de km) de su estrella. Esta es la décima parte de la distancia entre Mercurio y el Sol", ilustran desde la agencia norteamericana. La distancia entre nuestra estrella y el primer planeta del sistema solar es de 57,91 millones de kilómetros.

"Creo que este es el primer caso en el que esto es tan dramático en términos de evolución planetaria", comentó el investigador principal del estudio, Vincent Bourrier de la Universidad de Ginebra en Sauverny (Suiza) en el comunicado de prensa de la NASA. "Es uno de los ejemplos más extremos de un planeta que sufre una gran pérdida de masa a lo largo de su vida. Esta considerable pérdida de masa tiene importantes consecuencias para su evolución, y afecta a nuestra comprensión del origen y destino de la población de exoplanetas cerca de su estrellas", afirma.

GJ 3470b, planeta en evaporación

NASA Goddard / Robert Simmon (Tierra), NASA / JPL (Neptuno)

No son los primeros planetas en evaporación que conocemos. No obstante, la "intensa radiación de la estrella" calienta tanto la atmósfera "hasta el punto de que escapa a la fuerza gravitatoria del planeta como un globo de aire caliente sin cerrar", afirman desde la agencia norteamericana. "El gas que se escapa forma una nube gigante alrededor del planeta que se disipa en el espacio" y, por tanto, se pierde.

¿Y por qué GJ 3470b se evapora más rápido que el otro exoplaneta? Porque la atmósfera de GJ 436b, "no es tan densa" y "es menos capaz de aferrarse gravitacionalmente a la atmósfera caliente", apuntan. Otro punto a tener en cuenta es la diferencia de edad entre las estrellas de cada uno de los exoplanetas: el astro en el que está GJ 3470b "tiene solo 2 mil millones de años", mientras que el de GJ 436b se calcula que puede estar entre los 4 y los 8 millones de años. "La estrella más joven tiene más energía, por lo que bombardea el planeta con más radiación que la que recibe GJ 436b. Ambas son estrellas enanas rojas, que son más pequeñas y duraderas que nuestro Sol", indican desde la NASA.

Esta situación puede haber llevado a los exoplanetas del tamaño de Neptuno cercanos a estrellas a ser de un tamaño transitorio. Es decir, que han pasado a convertirse en otros más pequeños (mini Neptunos, planetas dominados por el hidrógeno) o, incluso, de forma eventual han podido llegar a ser supertierras, es decir, "versiones más masivas y rocosas" de nuestro planeta.

El equipo estima que el planeta GJ 3470b ha perdido tanto como el 35% de su material durante su vida útil, porque probablemente estaba perdiendo masa a un ritmo más rápido cuando su estrella enana roja era más joven y emitía aún más radiación. Si el planeta continúa perdiendo rápidamente material, se reducirá a un mini Neptuno en unos pocos miles de millones de años.