La disolución de los bordes y el botón home, acontecida con la introducción del iPhone X, trajo consigo el nacimiento de Face ID, el sistema de reconocimiento facial más avanzado en un smartphone, y la muerte de Touch ID, que incluso ha desaparecido de los iPad Pro y la nueva generación de iPhone.

Sin embargo, una patente solicitada por Apple en Europa revela que la compañía norteamericana llegó a considerar la inclusión simultánea de ambos métodos biométricos en sus productos.

Las imágenes adjuntas a dicha patente, que describen mayoritariamente el uso de Face ID, muestran cómo el sistema operativo, en ciertas situaciones, permite utilizar el lector de huellas de Touch ID como método alternativo o complementario.

La solicitud de patentes por parte de una compañía no siempre implica su implementación final en productos de la misma. Resulta posible, por lo tanto, que Apple nunca llegue a montar un sistema biométrico dual como el descrito en las imágenes adjuntas a la patente.