Una de las peticiones que los usuarios le hacemos a los fabricantes de vehículos es que los coches sean cada vez más eficientes. Y uno de los caminos que hay que recorrer hasta llegar a esa eficiencia, pasa por la Inteligencia Artificial. Esa es una de las grandes novedades del nuevo Ford Edge, el último SUV de la marca norteamericana, que ha desarrollado un sistema de tracción que permite la desconexión de la tracción de las cuatro ruedas en función del estado de la carretera.

Pese a que Ford ya cuenta con un sistema de desconexión de la tracción inteligente en modelos anteriores como el EcoSport, el Galaxy o el Mondeo; el nuevo Ford Edge va un paso más allá y mejora este proceso, ajustando la distribución del par entre las ruedas delanteras y traseras en menos de 20 milisegundos, o lo que es lo mismo: veinte veces más rápido de lo que se tarda en parpadear.

Para realizar la desconexión, utiliza los sensores que se encuentran en las cuatro ruedas y que recogen la información de las condiciones de la carretera en todo momento. De esta forma, si las condiciones de la carretera son favorables, actuará la tracción delantera mientras que cuando el coche lo necesite, cambiará a tracción integral. Desde Ford calculan un ahorro aproximado del 6,5% mientras el coche circula utilizando únicamente la tracción delantera, por lo que resulta innecesario tener siempre la tracción 4X4.

La información que reciben los sensores llega hasta un cerebro electrónico dedicado que monitoriza las entradas de los sistemas, incluyendo el control de tracción y los frenos antibloqueo para determinar el giro y deslizamiento de las ruedas; los limpiaparabrisas y la temperatura exterior para determinar las condiciones climáticas; e incluso los monitores si el nuevo Edge se está utilizando para remolcar un remolque.

Posteriormente, un algoritmo que utiliza un término acuñado como "lógica difusa", procesa todos los datos en tan sólo 10 milisegundos para determinar si la tracción delantera o la tracción inteligente en las cuatro ruedas son óptimas.

Desde Ford afirman que el verdadero éxito de esta tecnología es que el conductor no tiene que activarlo de manera manual y que, gracias a la rapidez, no es consciente del cambio de tracción.

Motor EcoBlue y caja de ocho velocidades para mejorar el consumo

Junto al sistema de Inteligencia Artificial en la tracción, el nuevo Ford Edge monta un motor diésel EcoBlue de 2.0 litros que entrega 190 CV (238 CV en formato biturbo) pero haciendo un uso del combustible más eficiente y con unas emisiones de CO2 más bajas.

La caja de cambios es otro de los aspectos que también ha renovado el Ford Edge. En este caso, vemos una caja automática de ocho velocidades, con un sistema de calentamiento de transmisión activa que utiliza la energía térmica recuperada para calentar la transmisión a la temperatura óptima de una manera más rápida.

Termina el apartado de eficiencia con el sistema de apagado inteligente Auto Start Stop, ya presente en la mayoría de vehículos presentes en el mercado.