The Walking Dead está a un episodio de que haga su conocida pausa de fin de año. La historia se prepara para que nos quedemos con el inminente encontronazo con los Susurradores. Así lo demostró el episodio pasado y el de esta semana llamado "Stradivarius".

Te recordamos que no sigas leyendo si no has visto el capítulo 9x07.

Este episodio es el clásico capítulo que se da antes de la tormenta. Es decir, los personajes se mueven sólo un poco, sólo lo necesario para que entren en el círculo del peligro. Un pequeño subtrama se desarrolla y se convierte en el pretexto para que los personajes se muevan de sus zonas de confort. Así lo podemos ver con el nuevo grupo introducido en el episodio anterior, conformado por varios extraños y eclécticos personajes, que salvó la valiente Judith y que finalmente está siendo escoltado a Hilltop. Esta salida da pie a que sepamos varias cosas que han ocurrido luego del salto de seis años que dio la historia.

Por un lado que Maggie se fue de Hilltop y que su decisión era desconocida por Michonne —cosa curiosa contando que ellas eran muy unidas, hasta que esta última, junto al desaparecido Rick, le perdonó la vida a Negan—. Que tras su partida Jesús se quedó a cargo, aunque este se encuentra renuente a aceptar su liderazgo.

Otra salida, la de Carol y Henry, nos presentan un poco de la vida que Daryl ha tenido desde entonces: apartado de las comunidades, solitario, o al menos con mejor compañía que los humanos: un hermoso perro que se llama, bueno, "Perro" (Dog). Carol se preocupa por Daryl y lo confronta como sólo dos amigos como ellos podrían hacerlo: directo pero con dulzura. Daryl deja ver un poco de su dolor por la pérdida de Rick, "Nunca encontramos su cuerpo...", le dice a Carol. Aunque ella —y al perecer todos los demás— no han pensado mucho en eso o al menos creen que no vale la pena darle vueltas luego de tanto tiempo.

La que da muestras de vida es Rosita, quien, como recordaremos, salió huyendo de una horda (que susurraba), dejando en el camino a Eugene. A su rescate llegan Jesus y Aaron pero no se sabe donde quedó el peculiar smarty pants —de hecho esto hará movilizar a los personajes en el siguiente episodio—.

Así, con todos en Hilltop: Michonne con el grupo, Carol y Henry con Daryl y Jesus y Aaron con Rosita, las cosas quedan listas para encontrarse de una vez por todas con los Susurradores —o al menos es lo que esperamos—.

Stradivarius

No podemos olvidar que el nombre del episodio lo da Luke (Dan Folger), miembro del nuevo grupo quien, antes de los zombis, era maestro de música. Como el amor a la música no tiene caducidad, ni aún en el apocalipsis zombi, Luke sigue enamorado de los instrumentos musicales —sus compañeras incluso dicen que tiene un fetiche con ellos— y, claro, de la música.

Y es que Michonne no baja la guardia con este grupo y les prohibe andar armados, incluso si hay caminantes alrededor. Así, en la noche que tienen que acampar —¿por qué a veces toma tan poco tiempo viajar a Hilltop y otras veces se hace de noche?— Michonne escucha ruidos y cree que Luke va armado y parte en dos aquel artefacto que no era más que un violín Stradivarius. Es entonces que en su tristeza explica que lo único que nos separa de los animales o de ser salvajes es precisamente la música, y que nuestros antepasados más primitivos lograron evolucionar y transformarse como sociedad mediante ella. Bonita reflexión en medio de un mundo en donde todo, hasta la música, tiene que renacer. Además da pie al nuevo capítulo llamado "Evolución".

Así pues, con esto nos preparamos para un episodio muy importante. No puede ser distinto ahora que The Walking Dead, incluso con sus grandes despedidas, ha vuelto a amasar un buen drama y una historia interesante.