El Tribunal de la sección primera de la Audiencia Provincial de Lleida ya ha tomado una decisión sobre el caso Nadia: sus padres han sido condenados por estafa continuada agravada al utilizar la enfermedad de su hija menor, ticotriodistrofia, una enfermedad rara, como engaño para conseguir dinero de terceros en concepto de donaciones.

En la sentencia se considera acreditado que ambos se enriquecieron en 402.232,65 euros por lo que Fernando Blanco Botana, el padre de la niña, tendrá que cumplir cinco años de condena y pagar una multa de 3.000 euros mientras que la madre de la pequeña, Margarita Garau Ramis, entrará en prisión para cumplir tres años y seis meses de cárcel y tendrá que pagar 2.400 euros de multa. No obstante, ante esta sentencia aún cabe apelación.

Además, ambos deberán pagar los costes del juicio, incluidos los de la acusación particular. Como responsables civiles deberán, también, indemnizar a cada una de los personas perjudicadas por su engaño, tal y como señala la sentencia. El total de donantes a los que los padres de la menor engañaron es de 5.574, este es el dato tras el estudio por parte del tribunal de las cuentas de los padres. Las donaciones iban desde menos de un euro hasta más de mil.

En 2016, Hipertextual publicó las inconsistencias del relato de los padres, desde las más pequeñas -se dieron nombres diferentes de médicos que habían diagnosticado a Nadia- hasta las más importantes -como que el envejecimiento de la niña la llevaba al borde de la muerte-. Así fue como el caso de Nadia Nerea pasó de ser el de una niña con una enfermedad rara al de unos padres que habían explotado el desconocimiento de la enfermedad para engañar y lucrarse con ello.