Desde las 6:00 de la madrugada del viernes 23 de noviembre, la planta de San Fernando de Henares de Amazon vive su cuarta huelga. Los motivos son de sobra ya conocidos: la reivindicación de sus empleados sobre el aprobación de un convenio colectivo que contente a ambas partes. Caducado desde el 31 de diciembre de 2016, las conversaciones para llegara a un acuerdo no han discurrido por los mejores derroteros; tanto así que Amazon, de forma unilateral, tomó la decisión de imponer el convenio sectorial.

Paros durante Semana Santa, que también se repitieron a lo largo de la celebración del Prime Day. Ahora le llega el turno al Black Friday junto con el Ciber Monday, uno de los momentos de más ventas para la tecnológica en el país. Un evento que ha pasado por sus más y sus menos realmente; justo ayer, se sabía de la posibilidad de que Amazon hubiese "exigido" a la Policía Nacional que se personase en la planta de Madrid para "obligar" a los empleados a cumplir con sus mínimos de productividad. Un hecho que se ha desmentido desde la compañía también está siendo investigado por los diferentes grupos sindicales, con las consecuentes explicaciones por parte del Delegado de Gobierno.

Sea como fuere, la huelga ya está aquí y los populares bailes de cifras han comenzado. Por el lado de Amazon no se da ninguna cifra concreta, simplemente argumentan una actividad casi normal en la planta de San Fernando de Henares. Los sindicatos, por su parte, ofrecen una imagen de seguimiento masivo. Desde la Confederación General de Trabajadores (CGT) cifran el seguimiento en un 80% aproximadamente. Comisiones Obreras apunta un poco más alto.

"Un seguimiento del 90%", explica el portavoz Douglas Harper a Hipertextual, que ilustra con la imagen de los aparcamientos libres durante lo que hubiese sido el inicio del primer turno de la mañana.

Las cargas policiales que desde los grupos sindicales denunciaron en la convocatoria de la última huelga no han vuelto a repetirse. De momento. "La policía nos está dificultando el poder informar al personal, pero cero agresiones", explica Harper. Pese a que ya se conocía la posibilidad de que la tecnológica derivase la mayor carga de trabajo a otras plantas de la Península, sí que confirman la salida de algún camión de la planta de la capital. Eso sí, explican, "bastante vacíos, porque no han podido cargar".