Esta misma semana supimos que un nuevo estudio señala que podemos estar entrando en un huracán de materia oscura que nos permitiría detectarla por fin y dar respuesta a uno de los grandes enigmas de la física moderna.

Ahora, una investigación centrada en la galaxia más luminosa que se conoce ha obsequiado a un equipo de investigadores de varias universidades con una imagen espectacular. "Esta es la primera vez que se ve como galaxias vecinas están conectadas al objeto central", señala Tanio Díaz Santos, uno de los investigadores del estudio que se publica este jueves en la revista American Association for the advancement of science. Es decir, que las galaxias están conectadas al agujero negro mediante un cuásar polvoriento. ¿Y qué es un cuásar? ¿Cómo se forman? ¿Hay alguna diferencia entre este y uno polvoriento?

Para entender todo esto, hay que recordar que "se cree que en el núcleo (centro) de cada galaxia hay un agujero negro", pero que dependiendo de la galaxia tiene "distintas masas". En el caso de la Vía Láctea, este agujero negro "es de un millón de veces la masa del sol, por ejemplo", señala Díaz Santos.

El cuásar es un "núcleo activo muy luminoso de una galaxia". "Cuando el agujero negro [del centro de la galaxia] esta engullendo materia, se dice que está activo. Y dependiendo de la cantidad que esté engullendo produce más o menos energía. Cuando la energía que produce supera los 100 mil millones de soles, aproximadamente, al núcleo activo se le llama cuásar", explica a Hipertextual Díaz Santos.

"Hay evidencias de que los cuásares más luminosos se forman cuando una gran cantidad de materia es transportada al centro de la galaxia, la cual alimenta al agujero negro. Y una de las formas mas eficientes de transportar esa materia es cuando dos o más galaxias interaccionan y se fusionan", comenta el investigador. "Hay que tener en cuenta que la vida de cuásares muy luminosos es muy corta, solo de una decena de millones de años aproximadamente, ya que necesitan una gran cantidad de materia para alimentarse, que no siempre está disponible", añade.

Sí que hay diferencia entre un cuásar y uno polvoriento, según comenta Díaz Santos. "La diferencia es que un cuásar normal emite la mayor parte de su energía en forma de luz ultravioleta y óptica" mientras que "los cuásares polvorientos tienen la particularidad de que están rodeados de un manto muy grueso de polvo, que absorbe toda esa energía y la vuelve a emitir en forma de luz infrarroja", explica el investigador.

El cuásar y galaxia que han observado los investigadores es WISE J224607.56−052634.9 (o W2246−0526 abreviado). Los investigadores han visto cómo "las galaxias compañeras de W2246-0526 están unidas por ríos de polvo en forma de colas de marea, lo que sugiere que la galaxia central (W2246-0526) está interaccionando dinámicamente con sus compañeras y canibalizandolas en el proceso", ilustra Díaz Santos. "Esta es la primera vez que se ve como galaxias vecinas están conectadas al objeto central. Hay muchos casos de fusiones de galaxias en el Universo local, pero esta es la primera vez que se detecta tal evento a una época tan temprana en el Universo".

El cuásar más luminoso

La luz que podemos observar de W2246−0526 abreviado "data de cuando el Universo era muy joven y solo tenia 1,3 mil millones de años", comenta el investigador. Esas edad es "aproximadamente un décimo de la que tiene ahora mismo". Y, además, no es un cuásar cualquiera sino que es "el más luminoso que conocemos hasta ahora en todo el Universo", añade.

La observación la han realizado gracias al observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/Sub-millimeter Array), "que es un conjunto de antenas parabólicas que, sincronizadas, actúan como un solo telescopio". Gracias a ALMA, los investigadores pudieron observar "tanto la emisión del cuásar como de las galaxias compañeras a través de luz infrarroja, que es emitida por el polvo cósmico", comenta Díaz Santos.

La conclusión del estudio, tal y como señala el investigador, aparte de la detección directa de estos ríos y puentes de polvo, "es que el flujo de materia que las galaxias compañeras están perdiendo y que esta cayendo a W2246-0526 es suficiente como para reponer la cantidad de gas que ésta esta usando para formar estrellas y alimentar al agujero negro central durante al menos algunos cientos de millones de años mas en el futuro", concluye el investigador.