La Corte Suprema de los Estados Unidos ha aprobado este lunes que proceda una demanda colectiva en contra de Apple.

En la querella, se le acusa de violar las leyes antimonopolio del país por presuntamente monopolizar el mercado de las aplicaciones para iPhone y hacer que los consumidores paguen demás por ellas en la App Store en comparación a su precio en otras tiendas virtuales debido a que le cobra una comisión del 30% a los desarrolladores por cada compra de los usuarios.

La denuncia fue originalmente presentada en el 2011 por un grupo de usuarios ante la Corte Federal de California, pero, ese mismo año, un juez federal de Oakland la desestimó, argumentando que los consumidores no son los compradores directos dado que son los desarrolladores los que pagan la comisión directamente a Apple.

En 2017, un Tribunal de Apelaciones de San Francisco volvió a abrirle la puerta al caso, alegando que Apple es el distribuidor que directamente vende las apps de iPhone a los consumidores a través de la App Store. En junio del 2018, la empresa de Cupertino apeló la denuncia para que fuera nuevamente desestimada bajo el argumento de que los demandantes no tienen la posición legal requerida para presentarla.

El argumento de Apple se basa en una decisión de la Corte Suprema en 1977, cuando limitó los daños derivados de una conducta anticompetitiva a aquellos directamente afectados, es decir, los desarrolladores, en lugar de las víctimas indirectas, los consumidores, quienes terminan pagando un precio más alto a través de estos terceros, en este caso, los desarrolladores que fijan los costos de sus apps.

Ahora, algunos de los jueces han puesto en duda si la decisión de 1977 todavía es válida para el mercado moderno, por lo que los de Cupertino tendrían que dar la cara a los consumidores. "Me parece que cuando ves la relación entre el consumidor y Apple, sólo hay un paso", dijo la juez Elena Kagan en referencia a la forma en que los compradores compran aplicaciones para sus iPhones, según recoge USA Today.