Una de las dudas más populares de los usuarios a la hora de plantearse la compra del nuevo terminal estrella de Apple es su nivel de diferenciación respecto a los modelos Plus clásicos. Lo cierto es que con los dos modelos XS no es complicado elegir, puesto que su pantalla OLED y su doble cámara, unido a su precio más elevado, hacen que el nivel de diferenciación sea mayor, y los aspectos más básicos no sean los que decanten la decisión de compra.

Sin embargo, a la hora de decidir si dar el salto del 7 Plus o del 8 Plus al XR, es diferente. Todos tienen la misma pantalla, en términos de tecnología, y además las diferencias en tamaño, pese a que objetivamente existen, son menores que si las comparamos con el XS o XS Max. Por eso que sabemos que es normal plantearse si merece la pena dar el salto al XR desde un iPhone 7 Plus o un iPhone 8 Plus.

Lo cierto es que si lo hacemos por los valores diferenciadores entre el XS y el XR, dar el salto del Plus al nuevo terminal de entrada de Apple no son muy grandes. Las ganancias de la cámara son obvias, pero más allá de eso, no hay salto incremental percibible por el usuario a medio plazo.

Es por eso que el cambio radica en el factor que supone la inclusión de algunas características técnicas del XS en el XR, las cuales significan un salto sin precedentes si vienes desde un iPhone 7 u 8 Plus. Ganarás en tamaño de pantalla pero con una dimensión total más reducida, más bater´â pero sobre todo te vas a garantizar dos aspectos muy importantes.

Primero, ganamos Face ID que es la tecnología de identificación del presente y futuro para Apple. Touch ID está ya en desuso, por lo que el salto al XR en términos biométricas es sobresaliente. En segundo lugar: el procesador A12 Bionic que es una apuesta con garantías para estar el día de actualizaciones de software a largo plazo, y sobre todo para sacar el máximo partido a la cámara, que con una sola lente –en el caso del XR–– y a igualdad de resolución y apertura, es capaz de sacar imágenes muchísimo mejores que modelos anteriores, y en algunas situaciones de baja luz, con el modo retrato, mejores que las del iPhone XS.

En conclusión, si vienes de un Plus con el salto al XR ganas más pantalla, más batería, peso más o menos comedido en un tamaño más reducido, una cámara y un chip que suponen un salto sin precedentes respecto a sus antecesores. Por otro lado perderás resolución de pantalla –aunque el cambio es imperceptible– pero ganarás de Face ID, True Tone y mayor contraste. Sea como sea, el salto es ganador en casi todos los aspectos.

Dínamo

Dínamo es el nuevo podcast de Hipertextual donde hablamos, discutimos, analizamos y nos obsesionamos con Apple.