La ciencia es algo maravilloso por muchas razones. Gracias a ella, por ejemplo, los seres humanos podemos curarnos fácilmente de enfermedades que antes eran mortales de necesidad, somos capaces de conservar alimentos durante mucho tiempo e incluso disponemos de grandes infraestructuras que nos permiten desplazarnos entre lugares muy alejados del planeta.

Otra razón por la que el avance científico es algo casi mágico, es que gracias a él la ficción y la realidad pueden llegar a entrelazarse, haciéndose prácticamente indistinguibles.

Buen ejemplo de ello es el reciente descubrimiento realizado en el marco del proyecto Dharma Planet Survey, dirigido por el astrónomo Jian Ge, de la Universidad de Florida, en colaboración con Matthew Muterspaugh y Gregory Henry, ambos de la Universidad Estatal de Tennessee.

El objetivo de este proyecto es la búsqueda de exoplanetas, relativamente cercanos a la Tierra. Inevitablemente, este fin recordará a los fans de Star Trek al propósito de la misión del Enterprise, una nave perteneciente a la Federación Unida de Planetas, fundada por los humanos en un futuro hipotético.

Pero este no es el único punto común con la saga creada por Gene Roddenberry en 1966, pues estos científicos acaban de descubrir un planeta con las mismas características que el ficticio Vulcano. Eso sí, de momento no han conseguido encontrar a Spock.

Cuando la realidad se encuentra con la ficción

El planeta Vulcano, habitado por una civilización similar a la humana, se encontraba girando en torno a la estrella 40 Eridani A, conocida por los astrónomos como HD26965. En realidad, durante la serie no se llega a mencionar que la estrella sea esta. Sin embargo, el comandante Tucker, jefe de ingeniería del Enterprise, hace referencia a su distancia a la Tierra, de 16 años luz. Esto concuerda con la distancia a la que se encuentra en la realidad 40 Eridani A. Pero eso no es todo, ya que el propio Gene Roddenberry publicó en 1991 en el periódico Sky and Telescope una carta en la que confirmaba que, efectivamente, se trataba de la estrella que ilumina a los vulcanianos.

Más allá de las referencias cinematográficas, la estrella HD26965 resulta interesante para los astrónomos por su gran parecido con el Sol. Por un lado, es sólo un poco más fría y ligeramente menos másica que el astro rey. Por otro, tiene prácticamente la misma edad y un ciclo magnético muy similar. Todo esto la convierte en una candidata perfecta a tener en su entorno a planetas susceptibles de albergar algún tipo de vida, de ahí que se convirtiera en el objetivo de Dharma Planet Survey.

El planeta en cuestión fue descubierto gracias al Dharma Endowment Foundation Telescope (DEFT), un telescopio de 50 pulgadas situado sobre el monte Lemmon, en el sur de Arizona. Se trata de una súper-Tierra o, lo que es lo mismo, un planeta rocoso con un tamaño hasta 1’75 veces superior al de nuestro planeta.

El hallazgo ha sido publicado en un artículo para Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Su primer autor, el estudiante post doctoral de la Universidad de Florida Bo Ma, ha declarado en una nota para este centro que la estrella 40 Eridani A puede verse a simple vista, por lo que ahora los amantes de Star Trek podrán señalar al cielo y saber que allí cerca se encuentra el hogar del señor Spock. Pero no sólo es un descubrimiento clave para los seguidores de la ciencia ficción. También lo es para los astrónomos, que cada vez disponen de mejores herramientas, capaces de encontrar planetas similares a la Tierra, en las zonas habitables cercanas a las estrellas. Y eso, teniendo en cuenta la inmensidad del universo, es una noticia emocionante.