Es posible que sea el mejor momento para el sector de los festivales en España, y también el peor. Las críticas que se vertieron sobre la celebración del Mad Cool en Madrid, plagado de problemas, cancelaciones y quejas por parte de los asistente, puso en entredicho este tipo de eventos al menos en España. Pronto, la opinión giró a nuevos encuentros más o menos afortunados.

Días después de que el festival de Madrid diese por concluida su convocatoria de 2018, y ya con la mirada puesta en 2019, una curiosa startup británica ponía su atención en España. Verve, gracias a una ronda de financiación de casi 19 millones de dólares y otra que está en proceso, anunciaba su expansión por Europa. Belgica, Alemania, Países Bajos, Francia, Portugal y España se ponían en el mapa de la compañía. Fundada en 2012 por los hermanos Callum y Liam Negus-Fancey, después de dirigir una compañía de eventos para menores, se dieron cuenta de una tendencia en el sector. Los asistentes a los conciertos no suelen adquirir entradas para asistir solos, tratándose así de una actividad colectiva. Desde Verve analizan que "los fans prefieren comprar entradas a través de amigos en los que confían en lugar de hacerlo por otros canales". De esta manera conseguían vender todas las existencias tan solo a través del boca a boca.

Vender para ganar

El objetivo de Verve es "ayudar a los promotores de grandes eventos a convertir a los fans en influencers" para que vendan las entradas en su círculo más cercano a cambio de recompensas".

Trabajando directamente con los organizadores de eventos, como el BBK o el Medusa, la idea es que la venta de entradas reporte algún beneficio a los que 'trabajan' para venderlas. Aquellos que mejor relaciones públicas sean tendrán experiencias basadas en experiencias, accesos VIPs o encuentros con artistas. Como no podía ser de otra manera, Verve gana en el proceso: por cada entrada vendida la startup se lleva un pequeño porcentaje.

La pregunta en todo esto es si interesa a todo tipo de festivales. Los pequeños o menos conocidos quizá tengan una oportunidad a través de la promoción entre usuarios. Pero, ¿qué ocurre con los grandes? El Primavera o festivales del tamaño del Mad Cool quizá no estén tan interesados en ellos. Para Verve esto tiene que ser considerado como una estrategia a largo plazo:

"El mercado de festivales está cada año más saturado y es muy competitivo, por lo que un festival puede tener unos años buenos y otros en los que les cuesta mucho más vender entradas. Al crear una comunidad de embajadores, los festivales impactan la retención, consiguen mayor lealtad de sus fans y utilizan el programa para protegerse de la competencia".

La realidad es que muchos accederán al programa de entradas por los premios. El hecho de que acogerse al programa de experiencias no supone un esfuerzo alguno para los organizadores del evento, pero sí pueden verse beneficiados por la imagen de marca creada. La clave, para que triunfe el sistema es acceder a los grandes festivales, los cuales, de momento, lo tienen todo hecho sin necesidad de comunidades.