En la actualidad, el **cáncer de mama** es uno de los que mejor pronóstico tienen, **siempre que se diagnostiquen a tiempo**. De hecho, los grandes avances que se han hecho en **genómica** en los últimos años han permitido conocer cuáles son las **mutaciones que conducen a cada subtipo de tumor**, pudiendo desarrollar **terapias específicas dirigidas a ellas**.

Desgraciadamente, existe otro tipo de cáncer de mama, conocido como **triple negativo**; que, si bien es mucho **menos frecuente**, también es mucho **más agresivo y difícil de tratar** que el resto. Además, **no lo genera una sola mutación**, sino una combinación de varias anomalías genéticas, que también es **diferente para cada paciente**. Esto hace que, por ahora, el único tratamiento válido para estas enfermas sea la **quimioterapia**.

Sin embargo, un nuevo estudio, publicado hoy en [*Nature*](https://www.nature.com/articles/s41467-018-05742-z) de la mano de **científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)** español, ha encendido una luz en la oscuridad que suponía hasta ahora el tratamiento de este tipo de tumores.

### Un cambio de objetivo

Hasta el momento, la mayoría de **estudios sobre nuevos tratamientos del cáncer** se centraban en los genes y las diferentes mutaciones que pueden conducir a la **formación de un tumor**. Es un método bastante efectivo en general, pero no ha dado resultados en la **investigación del cáncer triple negativo**.

Por eso, este equipo del CNIO, dirigido por el **oncólogo Miguel Ángel Quintela**, ha centrado su atención en las **proteínas**, que son precisamente el producto resultante de descifrar la información contenida en cada gen. Su teoría era que las **múltiples mutaciones genéticas** imposibles de clasificar podrían dar lugar a **patrones más definidos en su proteoma**, compuesto por todas las proteínas expresadas en una célula bajo condiciones determinadas.

Para ello, tomaron **muestras extraídas de los tumores de 34 pacientes** y procedieron a **identificar las marcas bioquímicas procedentes de la activación de proteínas**. Encontraron **más de 2 millones**; pero, gracias una **herramienta bioinformática de búsqueda de patrones**, localizaron algunas **combinaciones concretas** que sólo se encontraban en mujeres que habían recaído en el cáncer. Además, como esperaban, cada uno de estos patrones podía proceder de **varias composiciones genómicas diferentes**.

Observaron también que todas estas proteínas son activadas a través de otro tipo de proteínas, conocidas como **quinasas**, de las que se encontraron seis tipos diferentes.

>Algunas de estas quinasas ya habían sido estudiadas; pero, como ha explicado Quintela en una nota de prensa, no había ninguna razón para fijarse en ellas.

### Potentes predictores de recaídas
Tras **validar los resultados obtenidos con 170 nuevas pacientes**, confirmaron que, efectivamente, estas seis quinasas podían ser consideradas como un **marcador del pronóstico de la enfermedad**.

Si ninguna de las quinasas estaba activa, esa paciente tenía un **95% de probabilidades de curarse** o, al menos, no volver a contraer la enfermedad en los **doce años siguientes**. Sin embargo, sólo con que una de estas proteínas se activara el **riesgo de recaída era 10 veces mayor**.

Este hallazgo convertía a las seis quinasas en **dianas potenciales para el tratamiento del cáncer triple negativo**. Para comprobarlo, diseñaron **quince combinaciones de fármacos ya existentes** en modelos de **ratones a los que se habían injertado tumores de pacientes**. En un 99’3% de los casos, el resultado fue una eficacia mayor inhibiendo las quinasas que la de los **fármacos de cada combinación por separado**.

### La mirada puesta en el futuro

CNIO

Los procedimientos empleados por estos científicos para **analizar el estado funcional de las proteínas** no pueden realizarse de forma rutinaria en los hospitales. Por eso, han traducido los patrones de activación de las seis quinasas a **marcadores inmunohistoquímicos**, a los que sí se puede acceder fácilmente el ámbito hospitalario.

Así, esperan que en un futuro el análisis se convierta en una prueba sencilla y común, de modo que se pueda **clasificar a cada paciente según su pronóstico** y actuar de forma dirigida a las quinasas activadas.

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El siguiente paso de estos investigadores será **validar sus resultados en diferentes estadíos de la enfermedad** y realizar **ensayos clínicos en pacientes con tumores avanzados**. Además, también deben estandarizar las determinaciones obtenidas sobre las quinasas, para realizar un **test diagnóstico de cara al futuro**.

Queda mucho trabajo por delante, pero todas las conclusiones a las que ya han llegado parecen suficientes para afirmar que hoy la ciencia tiene algo muy bueno que celebrar.

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