Apple prepara una extensa renovación de dispositivos para después de verano en la que, además de los esperados iPhone, iPad y Apple Watch, habrá espacio también para algunos de los modelos de Mac de la compañía. Habiendo renovado hace unos días los MacBook Pro con Touch Bar, en septiembre u octubre le tocará el turno al MacBook Air, uno de los dispositivos que lleva tiempo esperando una actualización de gran nivel.

El MacBook Air es uno de los terminales más emblemáticos de Apple y para muchas personas supone el punto de entrada al sistema operativo de escritorio de la compañía, pero ni su desfasado aspecto exterior ni sus especificaciones internas invitan demasiado a invertir en él. Por ello, la firma prepara una renovación integral del terminal, que llegará con pantalla Retina, menos marcos y, quien sabe, quizá también con la desaparición del apellido "Air" para pasar a sustituir a la actual gama MacBook.

Junto a la mejor pantalla vendría también la mejora del teclado por el nuevo mecanismo de mariposa y el aumento de la superficie útil del trackpad. Un cambio, en definitiva, más que justificado que serviría para dar al modelo más económico de la familia una nueva vida para afrontar los años siguientes.

Procesadores de séptima generación

Una de las incógnitas hasta el momento se mantenía en qué procesadores decidiría Apple utilizar finalmente para mantener la simbiosis entre el precio y el desempeño, la ecuación más difícil de resolver de cara al gran público. Finalmente, según revela la publicación taiwanesa Economic Daily News, parece que los elegidos serán los procesadores de séptima generación de Intel, que comenzaron su comercialización en la segunda mitad de 2017 y son conocidos como Kaby Lake Refresh, ya que supone una segunda generación dentro de la línea Kaby Lake, que vio la luz en 2016.

Reemplazarían de esta manera a los actuales procesadores Broadwell de quinta generación y supondrían un notable cambio cualitativo que, como mencionaba, no romperían el evidente compromiso con el precio que tiene que mantener una máquina de entrada. No hay muchas más pistas acerca de la estrategia que seguirá Apple a la hora de incluir esta máquina en su actual esquema de ordenadores, pero será un paso a todas luces muy significativo para el futuro de los terminales de la marca.