Se ha discutido en repetidas ocasiones: el segundo año de vida de Nintendo Switch se está nutriendo, para algunos en exceso, de ports y versiones adaptadas de videojuegos venidos desde Wii U. Hace unos meses hablamos del excepcional Donkey Kong Country: Tropical Freeze al que su salto a Switch, carente de grandes extras y con la ausencia de la entrega anterior, no le acabo de hacer justicia y ahora es turno de un Captain Toad: Treasure Tracker que, por cierto, también llega a Nintendo 3DS.

Hablamos de experiencias, por concepto, envergadura y propuesta, sumamente distintas. Para empezar, el videojuego protagonizado por Toad carece de la posibilidad de saltar, elemento nuclear en la práctica totalidad del catálogo de Nintendo y, más concretamente, del videojuego donde se gestó lo que hoy es un título en sí mismo. Y es que, a modo de pequeñas fases alternativas, Super Mario 3D World incluyó niveles que terminaron por ser el germen de una experiencia contenida, coqueta y especial.

Captain Toad: Treasure Tracker es un juego difícil de encasillar: ¿es un plataformas sin salto? ¿un videojuego de puzles? Tiene un poco de todo y también en esencia, puede recordar a experiencias arquetípicas de dispositivos móviles (niveles cortos, valoración por nivel según nuestro desempeño, etc.): en los alrededor de ochenta niveles de la aventura, este Toad explorador tendrá que alcanzar la estrella al final del nivel al tiempo que, en cada uno de ellos, consigue los tres diamantes ocultos y cumple un objetivo que desconoceremos antes de la primera partida y que van en favor de la rejugabilidad del título, añadiendo también una bienvenida capa de reto.

## Arte y jugabilidad se mantienen vigentes

Y es que, como decía, Treasure Tracker es un título realmente accesible que cualquiera, neófito o veterano, puede disfrutar sin ningún problema. Cierto es que, con la buena mesura que caracteriza a la compañía, la complejidad y profundidad de cada nivel, por sus dimensiones, obstáculos y retos inherentes, va en aumento conforme progresamos y vamos completando cada uno de los libros (compendio de niveles con un desarrollo interno y jefe final) que componen la aventura. Especialmente retantes son ciertas fases de bonus que podremos disfrutar al final de la aventura y que, directamente, parecen salidas de otro videojuego.

A favor del conjunto va una estética muy agradable y que, igual que el apartado artístico y gráfico de experiencias como Mario Kart 8, se muestra del todo atemporal. El enfocar cada nivel autoconclusivo como una suerte de diorama, inspirado en los Hakoniwa japoneses, es una decisión acertadísima en lo artístico y pese a los cuatro años que han pasado desde su lanzamiento original, Captain Toad: Treasure Tracker sigue luciendo de escándalo.

‘Donkey Kong Country: Tropical Freeze’: plataformas brillante, mediocre remasterización

Su jugabilidad y su apartado artístico se mantienen del todo vigentes, como decimos, pero ¿en qué ha cambiado el videojuego al llegar a Nintendo 3DS y Nintendo Switch? El añadido con más enjundia está en los nuevos niveles, inspirados en Super Mario Odyssey, que se incluyen; en contrapartida, eso sí, se han eliminado las fases llegadas desde Super Mario 3D World, mucho menos inspiradas e interesantes. Son niveles más complejos, mejor diseñados y, sobre todo, que encajan mucho mejor en el videojuego pero que, por desgracia, terminan sabiendo a poco y dejando con ganas de más.

## Escasos pero acertados añadidos

El otro gran añadido está, solo en Nintendo Switch, en el modo cooperativo. Gracias a él, mientras un jugador controla a Toad o Toadette, el otro se encargará de girar la cámara , frenar a enemigos, utilizar armas arrojadizas y, en general, servir de apoyo. No es todo lo divertido que cabría esperar y no es un contenido transformativo pero sí que, como añadido, justifica el salto de una plataforma a otra.

Con todo, Captain Toad: Treasure Tracker es un videojuego radicalmente opuesto a Tropical Freeze pero que, a la postre, se encuentra en una situación semejante: atesora una gran calidad y merece ser jugado por todos con lo que su llegada a nuevas plataformas, con una base de usuarios mucho mayor que la de la funesta Wii U, es del todo bienvenida. Eso sí, en esta ocasión se han hecho mejor (que no de forma idónea) dos cosas importantes: los añadidos, nuevos (aunque pocos) niveles y el modo cooperativo, y el precio más ajustado justifican su salto de una plataforma a otra, eliminando en parte la sensación de reciclaje vacuo. Y Captain Toad: Treasure Tracker lo merecía.

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