ZTE Corp. ha agachado la cabeza ante la prohibición del Departamento de Comercio de Estados Unidos para realizar tratos comerciales con empresas estadounidenses.

El segundo fabricante chino más grande de equipos de telecomunicaciones ha firmado un acuerdo preliminar que le permitiría reiniciar sus negocios en el país norteamericano, según reportaron fuentes familiarizadas con el asunto a Reuters el martes 5 de junio.

Por su parte, el portavoz del Departamento de Comercio estadounidense, James Rockas, señaló que las partes aún no han firmado un acuerdo definitivo. No obstante, parece ser el horizonte que promete una resolución a un veto que duraría los próximos siete años.

Desde que la prohibición entró en vigor en abril pasado, ZTE tuvo que cesar sus principales operaciones en el país estadounidense por no respetar las sanciones comerciales impuestas a Irán y Corea del Norte, lo que le costó una multa récord de casi 900 millones de dólares.

Así que parece que Donald Trump no mentía cuando prometió hace unas semanas en un tweet que resolvería la situación rápidamente.

ZTE no encuentra el perdón en Estados Unidos ni con Trump como mediador

El acuerdo, según las fuentes mencionadas, consta de una multa de 1.000 millones de dólares y otros 400 millones de dólares que ZTE tendría que poner en un fideicomiso en caso de futuras infracciones.

El Departamento de Comercio estadounidense tomaría en cuenta los 361 millones de dólares que ZTE pagó el año pasado como parte de su acuerdo de liquidación. Eso significa que el Gobierno de los Estados Unidos podría reclamar en total hasta 1.700 millones de dólares.

Adicionalmente, como parte del acuerdo, ZTE permitirá visitas sin restricciones para que el Gobierno estadounidense pueda verificar que los componentes son usados en la forma que la empresa china afirma, así como publicar los cálculos de los componentes de Estados Unidos en sus productos en un sitio web público. El fabricante chino también prometió que reemplazaría a su junta y equipo ejecutivo en 30 días.

ZTE importa alrededor del 25% de su materia prima de los Estados Unidos, incluyendo teléfonos inteligentes y equipos para construir redes de telecomunicaciones. Además, emplea a más de 75.000 personas en todo el mundo.