Durante las audiencias de Mark Zuckerberg en el senado estadounidense y con representantes de la Unión Europea, sobre el escándalo de Cambridge Analytica se repitió una pregunta que incomodaba especialmente al CEO de Facebook: ¿Es verdad que la red social sigue los pasos de sus usuarios, inclusive en otras webs?

La pregunta no terminaba de responderse porque a Facebook le convenía en aquel momento que el CEO de la red social más grande del mundo aceptara en una transmisión en directo en TV vista por millones de personas, que eso efectivamente sucede. Agregaría una dimensión más al ya complicado debate sobre la privacidad que, aunque no ha afectado económicamente a la compañía, sí que ha puesto en la mira, sobre todo política, la influencia que tiene sobre la sociedad.

No lo contestaba, pero la respuesta es un gran sí. Millones de webs instalan scripts o componentes de Facebook para poder ofrecer servicios de la red social como botones de like, comentarios o poder medir las acciones de las campañas de pago realizadas y el impacto que tienen sobre el tráfico o compras en tiendas de comercio electrónico.

El pixel de seguimiento de Facebook o alguno de los plugins para web están instalados en centena de millones de webs en todos los idiomas, de todos los tipos y formas.

Llega el WWDC 2018 y en la mitad de la keynote, Craig Federighi explica todo lo antes dicho en unas cuantas palabras: “¿Sabían que estos botones o estos campos de comentarios también siguen sus pasos? Y este año vamos a acabar con esto”. Contundencia que se escuchó en todo el mundo y que seguramente llegará a los oídos de los políticos y personas interesadas.

Safari para macOS Mojave como para iOS 12 avisará al usuario si realmente quiere que la red social siga sus pasos cuando pretenda interactuar con esos botones o esos campos para dejar comentarios. Será una nueva capa que pretende salvaguardar la privacidad de las personas que definitivamente no le conviene a las redes sociales y que seguramente hizo que pegaran grito al cielo desde Facebook.

Tanto así que el director de seguridad de la compañía, Alex Stamos, saltó a Twitter a quejarse con amargura de lo que Apple anunció que haría:

Stamos reclama que, si a Apple realmente le interesa la privacidad, debería bloquear todos los trackers de terceros y píxeles de seguimiento, no solo el de Facebook. Pero la realidad no es tan simple y las consecuencias entre una herramienta de analítica, como por ejemplo Google Analytics, y los datos de hábito de navegación que se pueden usar desde la herramienta de publicidad de la red social, son muy distintas.

Pero este es solo el principio de una larga guerra un tanto silenciosa que ya se está librando en el frente de la privacidad. Por el momento Apple parece ser la única multinacional a favor de buscar soluciones que pongan al usuario en el centro de la decisión, mientras que la mayoría de Silicon Valley y muchos otros actores como operadoras telefónicas o entidades financieras, por muy reguladas que estén, buscan exponer y obtener datos de usuarios para construir modelos capaces de decantar la balanza en favor de intereses particulares.