La keynote del WWDC 2018 se podría resumir en unas pocas palabras: Apple se enfoca en dar el mayor valor posible al consumidor por medio de software. Es el mensaje que han proyectado a lo largo de todo el evento, dejando a un lado el añadir más características y novedades en iOS, macOS, watchOS y tvOS para enfocarse en un mejor desempeño y ofrecer un funcionamiento más refinado de todo lo que ya hay.

iOS 12 llega, por consiguiente, con una cantidad comedida de novedades que pone en relevancia el nuevo modelo de trabajo de la compañía en lo que al software se refiere, donde el "menos es más" se encuentra más presente que nunca. La nueva iteración del sistema, que trae consigo características tan necesarias como las notificaciones agrupadas o una herramienta para controlar al detalle el uso que se le da a los dispositivos a lo largo del día, viene también con la clara intención de acallar todas las críticas sobre obsolescencia programada que se suelen verter sobre la compañía de manera periódica.

De 2018 a 2013

De lo que más llamó la atención en la presentación, seguramente, fue el hecho que todos los dispositivos que en la actualidad soportan iOS 11 también soportarán iOS 12. Por ejemplo, dispositivos que empezaron a venderse en 2013, como el iPhone 5s –que hará cinco años de haber sido lanzado y dos de haber sido descontinuado– o el iPad mini 2 no solo se podrán actualizar a iOS 12, sino que a partir de ese día, funcionará mejor y más rápido.

Esa es la promesa hecha durante la keynote del WWDC 2018: iOS 12 está enfocado en que el rendimiento sea ampliamente mejorado, particularmente en dispositivos antiguos. Apple promete, en un iPhone 6 Plus, que con la nueva versión del sistema el desempeño general será el doble de bueno, con las aplicaciones (nativas) ejecutándose un 40 por ciento más rápido, desplegando el teclado con una rapidez un 50% mayor y abriendo la cámara con una velocidad incrementada en el 70%. De igual manera, el software consigue reducir a la mitad el tiempo en el que se abre una aplicación cuando se están ejecutando otras tareas al mismo tiempo gracias a que la CPU puede asumir una cantidad de trabajo extra cuando sea necesario y sin que esto afecte de manera negativa a la batería.

Números que quizá sobre el papel no digan mucho, pero que pueden significar todo un mundo para los usuarios de trasladarse de manera efectiva a todos los dispositivos que obtendrán el soporte para esta nueva versión cuando sea puesta a disposición del público en otoño.

Más actualizaciones, menores ventas

Llegados a este punto es necesario hacer mención, como hizo la propia compañía durante la presentación, a la posición única que tiene Apple para ofrecer este tipo de experiencia: el 81 por ciento del total de dispositivos que funcionan con iOS están usando la última versión del sistema operativo, (número particularmente sorprendente si lo comparamos con el paupérrimo 6% de Android). Esto implica que tienen la capacidad que su competencia para darle más valor a la gran mayoría de consumidores si así lo deciden. Y por todo lo presentado durante el evento, es lo que buscan.

De ser cierto, de cumplirlo, Apple se verá en una posición muy particular. Sobre todo, muy poco típica entre fabricantes de hardware que necesitan que el ciclo de actualización de hardware de sus productos se mantenga, para aumentar ventas. Si millones de personas ven que su iPhone o iPad, a partir de un nuevo sistema operativo, va más rápido, pierden interés en comprar uno nuevo. Y de ser así, veremos un impacto en ventas. Es un dilema particularmente bien reflejado en el iPad, que en parte nunca creció como se esperaba, a lo largo del tiempo, porque los consumidores no ven necesidad de actualizarlo tan a menudo como un smartphone. Pues ahora, menos aún.

Es curioso: el mayor beneficio posible para los usuarios en cierta forma va en contra de los mejores intereses de la empresa más grande del mundo. Solo queda esperar a septiembre y averiguar si las promesas se cumplen. De hacerlo, iOS 12 esto podría marcar un nuevo hito en lo que a la vida útil se refiere, alejando de una vez por todas las voces que claman contra una obsolescencia programada que, al menos en Apple, nunca existió.