Una de las misiones espaciales de 2018 más destacadas, la sonda Hayabusa 2 está a punto de llegar a su destino tras cuatro años de viaje. La nave japonesa ha completado con éxito su última maniobra este 22 de junio, cuando se situaba a apenas 45 kilómetros de distancia del asteroide Ryugu, conocido anteriormente como 1999 JU3.

Hayabusa 2 se ha movido hacia su órbita de descenso final, de manera que ahora mismo apunta hacia Ryugu prácticamente en línea recta. Esto supone que la sonda, con una velocidad relativa de 9 centímetros por segundo, llegará a su destino próximamente. Es la segunda vez en la historia que la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) se propone estudiar un asteroide, después de haberlo conseguido con la primera Hayabusa. Esta regresó a la Tierra en 2010 tras haber logrado tomar muestras del asteroide Itokawaen, un objetivo que también persigue la misión actual.

La misión Hayabusa 2 volverá en 2020

Hayabusa 2 despegó del Centro Espacial de Tanegashima en diciembre de 2014 a bordo de un cohete H-IIA. La sonda, de algo menos de 600 kilogramos de peso, cuenta con unas dimensiones de 1,0 x 1,6 x 1,4 metros, que se convierten en 6 metros una vez que se despliegan sus paneles solares. El objetivo es estudiar en detalle Ryugu, uno de los asteroides Apolo —un grupo de objetos rocosos próximos a la Tierra—, cuya apariencia recuerda a una peonza, según las primeras imágenes de Hayabusa 2. Además de analizar su composición y forma, la misión de la JAXA pretende muestrear un asteroide que cuenta con 950 metros de ancho aproximadamente.

Una vez que llegue a su destino, Hayabusa 2 comenzará investigar Ryugu —situado a 300 millones de kilómetros—, donde permanecerá durante año y medio. La información que recopile será útil para entender un poco mejor la historia y la evolución del sistema solar, así como el origen de la vida en la Tierra. La sonda japonesa se encargará de recoger tres muestras del asteroide; una de ellas se obtendrá mediante un sistema que disparará un proyectil para tomar el material fresco y depositarlo en un contenedor.

La nave japonesa cuenta además con un módulo de aterrizaje diseñado por científicos de Francia y Alemania y con tres pequeños róvers que analizarán la superficie del asteroide. Si todo sale según lo previsto, la misión emprenderá el viaje de vuelta a la Tierra el año que viene, con el objetivo de alcanzar nuestro planeta en 2020. Durante este año, la nave OSIRIS-Rex de la NASA también explorará otro asteroide, Bennu, donde llegará en octubre de 2018 para tomar una muestra que oscile entre los 60 gramos y los 2 kg. Dos iniciativas importantes de la minería en el espacio que nos permitirán conocer más acerca del pasado del sistema solar.