Apple sigue interesada en potenciar las posibilidades del Apple Watch. Mientras que los rumores sobre un posible medidor de glucosa siguen sucediéndose, y vistas las novedades que la compañía presentó en la WWDC 2018 respecto a las posibilidades de fitness del reloj inteligente, estamos a las puertas de ver una auténtica revolución sobre lo que podrá hacer este producto de Apple por nuestra salud en el futuro.

Lo último, y llega en forma de patente de la compañía, es dar mayor funcionalidad a las pulseras del reloj más allá de las posibilidades estéticas o deportivas. Tal como se puede observar en la patente PCT/US2016/037916 presentada en junio de 2016, Apple estaría interesada en desarrollar una pulsera para el reloj que sirva también de monitor para la presión sanguínea.

El funcionamiento, tal como muestra la patente, consistiría en una pulsera que pueda inflarse momentáneamente, realizar mediciones y enviarlos a un dispositivo inteligente conectado a ella, un Apple Watch:

El sistema incluye una estructura expansible que tiene una estructura multicompartimental y montado sobre una superficie o estructura rígida. El sistema está incorporado en un dispositivo portátil, o está configurado para comunicarse con un dispositivo portátil multifunción.

Tal patente está a nombre de seis empleados de Apple, y tal como describe los detalles la solicitud presentada a la oficina norteamericana, funcionaría de modo independiente al Watch, utilizando este como accesorio para trasmitir los datos, es decir, sería la pulsera del reloj la que realiza las mediciones.

De momento, y como suele ser habitual en Apple, no está muy claro si llegaremos a ver esta patente materializada, pero lo cierto es que se tata de una función muy ingeniosa y poco invasiva para llevar el control de más constante vitales.