En octubre del año pasado se destapó uno de los escándalos que más han repercutido en Hollywood, que alcanzó a un personaje "intocable" y poderoso: Harvey Weinstein. A partir de entonces se han sumado más de 100 mujeres acusando a dicho productor por conductas sexuales indebidas, agresiones, intimidación y violaciones.

La más reciente es la acusación de Alexandra Canosa, productora asociada de la serie original de Netflix 'Marco Polo'. Canosa presentó su caso ante las autoridades de Nueva York; acusó a Weinstein de maltrato verbal, abuso sexual y violación, acciones que sufrió durante el periodo 2010 y 2015. Además, aseguró, la instigó a no comentar nada de sus conductas inapropiadas y la amenazaba con represalias a su carrera y reputación.

El caso no para ahí pues Canosa asegura que en la productora Weinstein Company (que primero obligó a salir al propio Weinstein de ella y más tarde se declaró en bancarrota) sabían o tenían forma de saber de las conductas de Harvey Weinstein sin embargo no actuaron en consecuencia.

Una actitud que también se destapó a la raíz de las acusaciones de decenas de mujeres pues actores, productores y demás implicados del medio conocían la conducta de Weinstein sin embargo la aceptaban tanto por omisión, normalización de esta clase de conductas o incluso por no afectar sus propias carreras.

A la acusación de Alexandra Canosa le antecede por muy poco la de la actriz Ashley Judd quien acusó a Weinstein de sabotear su carrera a raíz de que se negó a mantener relaciones sexuales con él. Fue presentada una demanda en donde se sostiene que Weinstein "utilizó su poder en la industria del entretenimiento para dañar la reputación de Judd y limitar su capacidad de encontrar trabajo". Específicamente se señala que Weinstein inpidió que Judd formara parte del reparto de la saga de "El Señor de los anillos".

Así pues, las acusaciones y señalamientos a Harvey Weinstein parecen no tener fin desde que en octubre de 2017 se destapara el escándalo con una investigación de reporteros de The New York Times y The New Yorker (investigación que les valió el Pulitzer) y cientos de mujeres encontraron el espacio y la fortaleza para hablar de los abusos cometidos por el exproductor.