No son algo nuevo realmente. Una lleva desde 2011 en el mercado y la otra desde 2015, pero la realidad es que su fama se ha hecho palpable en los últimos meses; principalmente con una bajada masiva de los precios de salida. MoviePass y Sinemia han empezada conquistar al mercado norteamericano con sus pases mensuales de cine. A precio cerrado, cada uno con sus cuotas, la realidad es que algunos players del mercado ya han mostrado su disconformidad con estos nuevos modelos de negocio que afectan directamente a la industria del cine.

Al igual que pasase en el sector del transporte con Uber o en el de la vivienda vacacional con Airbnb, los estudios han identificado a este jugados de "la nueva economía" como un rival peligroso. Por un lado, algunos de los estudios de Hollywood han mirado con recelo la actividad de estas compañías: entienden que si la tendencia es una bajada de los precios, o la venta de bonos mensuales, a la larga esta oferta se convertirá en una necesidad para los espectadores acostumbrados a esos precios. Al igual que sucediese con Netflix y similares, la creación de la necesidad se convertirá en un problema a largo plazo que tendrá que ser soportado por los estudios. De forma implícita, asumen que este tipo de compañías terminarán quebrando ante un negocio que, consideran, insostenible para el estado de la industria.

Sea como fuere, ya son dos los competidores que luchan por hacerse un hueco. MoviePass saltaba a la palestra hace unos meses cuando bajaba los precios de 50 a 9,99 dólares al mes por ver un máximo de una película al día en las salas de cine adscritas. A partir de este momento, un servicio que estaba limitado a un número breve de salas en el país se abría paso con el popular boca a boca. Comentaban algunas salas en una entrevista a Variety que, si el público pedía MobiePass tendrían el servicio. Ver las salas llenas era motivo suficiente.

A la estela de esta compañía se encontraba Sinemia, también presentes en Europa (una gran diferencia respecto a MoviePass), los cuales acaban de anunciar una rebaja de los precios de sala. Con la opción de comprar las entradas vía web y abriendo el abanico a las versiones 3D y 4D, sus precios son sensiblemente superiores. Por 7 dólares es posible ver dos películas al mes, una cifra ajustada a la media estadounidense de cuatro películas anuales. La diferencia radica en que Sinemia se hace cargo del precio total de las entradas, lo cual compensa con publicidad y marketing.

Pese a esto, las cosas no andas demasiado bien entre estas rivales. El año empezaba movido para Sinemia cuando recibía una demanda por parte de MoviePass por plagio de algunas de sus características esenciales.