Hace una semana, China conseguía lanzar con éxito el satélite Queqiao, dentro de la misión Chang’e 4, para comenzar la conquista del lado oculto de la Luna. El despegue, realizado desde el centro de lanzamiento Xichang, había sido posible gracias al uso de un cohete Larga Marcha 4C. En su interior también viajaban dos microsatélites lunares con los que el país asiático pretendía recopilar datos acerca del llamado amanecer cósmico, es decir, sobre las primeras etapas de la historia donde comenzaron a encenderse las primeras estrellas del universo.

Poco después del lanzamiento, China confirmó el buen estado del satélite Queqiao —que se encargará de establecer la comunicación entre el futuro aterrizador en la superficie lunar y la Tierra— y uno de los dos microsatélites, el DSLWP A2, también conocido como Longjiang-2. Sin embargo, no fue posible recibir información acerca del segundo microsatélite, el DSLWP A1 o Longjiang-1. Ambas sondas, desarrolladas por el Instituto de Tecnología Harbin (HIT, por sus siglas en inglés), tenían como objetivo orbitar alrededor de la Luna para realizar observaciones astronómicas en longitudes de onda ultralargas.

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La pérdida del Longjiang-1 habría ocurrido poco después de una maniobra para corregir su trayectoria de camino a la Luna. Los microsatélites, con una apariencia idéntica y un peso de apenas cuarenta y cinco kilogramos, se iban a situar en una órbita elíptica (200 x 9.000 km) alrededor del satélite natural de la Tierra. Los datos recibidos hasta el momento apuntan que Longjiang-2 sí se localiza en una órbita lunar, algo que aparentemente no ha podido lograr el segundo microsatélite.

Por el momento se desconoce qué ha ocurrido con el instrumento Longjiang-1, también conocido como DSLWP A1 (siglas que corresponden a “Discovering the Sky at Longest Wavelengths Pathfinder”). Los investigadores del HIT y los aficionados están intentando localizar el segundo microsatélite, además de pedir ayuda por si alguna persona recopila alguna información más acerca de la sonda, que cuenta con unas dimensiones de apenas 50x50x40 centímetros. El intrigante silencio del Longjiang-1 no ha sido confirmado oficialmente hasta la fecha por la China National Space Administration (CNSA, en inglés) ni por el propio HIT.

Su pérdida no afectaría a la misión Chang’e

En el caso de corroborarse la pérdida definitiva del Longjiang-1, los planes de la misión Chang’e 4 continuarían adelante. Esta iniciativa para explorar la cara oculta de la Luna no depende de los microsatélites que acompañaban a Queqiao en su despegue. Este satélite tiene previsto alcanzar durante las próximas semanas el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra–Luna, lo que le permitirá estar a unos 65.000 kilómetros de la superficie lunar y a unos 455.000 kilómetros aproximadamente de la Tierra. Será el primer instrumento de comunicación que orbitará desde esa posición.

Las misiones espaciales más destacadas que veremos en 2018

Queqiao es el primer componente de la misión Chang’e 4, una de las más destacadas de 2018. Una vez que se sitúe en la órbita planeada y si todo sale según lo previsto, China estará lista para lanzar una sonda que explore la superficie del lado oculto de la Luna. De conseguirlo, el país asiático se convertiría en el primero en explorar esta región del satélite natural de la Tierra. Dentro del mismo programa también está incluida la sonda Chang’e 5, cuyo despegue está previsto para el año que viene, que tiene como objetivo traer 2 kilogramos de muestra de la Luna. Esta es la primera misión china que llevaría a cabo un muestreo automático de la superficie lunar, algo que ya consiguieron en su día Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.

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