El asiento de los aviones se ha convertido en el foco de la comodidad y el factor clave de las aerolíneas para diferenciarse de la competencia. A medida que cada vez se realizan vuelos más largos, la higiene de los mismos y la salud de los pasajeros se ha convertido en una prioridad.

Uno de los antecedentes que ha puesto la rapidez del contagio de enfermedades en la mira de las aerolíneas fue un vuelo de Boston a Los Ángeles en 2008. Los pasajeros contrajeron diarrea a tal punto que se vieron forzados a aterrizar de emergencia en Chicago. Los investigadores concluyeron que un norovirus se había diseminado en tan solo tres horas.

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Como respuesta a este tipo de incidentes y a los estudios que constantemente muestran que casi todo dentro de una cabina de avión está plagado de microbios, semilleros de enfermedades infecciosas, Recaro Aircraft Seating está desarrollando un asiento para clase ejecutiva impregnado con un desinfectante que, asegura, destruye casi todas los gérmenes al contacto en cuestión de segundos.

El director ejecutivo de Recaro, Mark Hiller, dijo en una entrevista telefónica con Bloomberg que, además de purificarse, están averiguando la forma en que el asiento pueda informar a los pasajeros que está limpio y cuan bien ha realizado su trabajo. "La mejor innovación no ayuda si no se puede mostrar".

Aunque los recubrimientos antibacterianos están disponibles para superficies duras, Recaro está tratando de lograr el mismo resultado duradero en la tela, indicó Hiller. El fabricante alemán espera estrenar los asientos que se limpian solos dentro de uno o dos años.

En el futuro, estos asientos para clase ejecutiva serán una sala de estar digitalizada y personalizada. También darán masajes, podrán predecir dolores de espalda de los pasajeros e incluso podrían llegar a tener su propia barra, asegura el ejecutivo. "La individualización es realmente la clave", señaló Hiller, por eso el objetivo es crear "una habitación de hotel en el cielo".

Recaro Aircraft Seating

Los asientos de clase ejecutiva de Recaro cuestan hoy en día hasta 80.000 euros. Sin embargo, estas mejoras ofrecerán más control sobre el ruido, la luz y la temperatura en el espacio aéreo personal de un pasajero, indicó Hiller.

Recaro produce alrededor de 120.000 asientos para aviones al año. Entre sus clientes se encuentran Alitalia, Air France, Aeroflot, Cathay Pacific Airways Ltd, KLM, Lufthansa, United Airlines, American Airlines, Croatia Airlines, JetBlue Airways, AirTran Airways, Malaysia Airlines, Garuda Indonesia, TAP Portugal, Qantas y Air New Zealand.

En el mercado de fabricantes compite con Thompson Aero Seating Ltd., Zodiac Aerospace y Rockwell Collins Inc. Este último ofrece asientos con recubrimiento antimicrobiano, aunque son opcionales y no todas las aerolíneas los eligen, según Alex Pozzi, vicepresidente de tecnología y desarrollo de asientos de Rockwell Collins Inc.