Mayo 6, 1998: Apple inicia un evento llamado Back on track donde Steve Jobs, en aquel momento CEO interino inició una presentación donde actualizaba a la prensa, accionistas y consumidores acerca del estado de la empresa, que en aquella época era bastante complicado.

Este fue el evento en que Steve Jobs informó de la nueva estrategia desarrollada por la compañía durante los últimos diez meses y presentó el cuadrante simplificado de productos en el que Apple, de ese día en adelante, se enfocaría y mantendría durante años en la línea de las Mac.

Ahí explicó que Apple se dirige a dos mercados fundamentales: por un lado los profesionales a quienes llegaban con el PowerMac G3 y las PowerBook. Por otro lado los consumidores a quienes no podían llegar con un solo producto que sea claramente dirigido a ellos (la compañía en aquella época había fallado lanzando varios modelos y submarinas que no terminaban de captar la atención y estaban siendo destrozados por PCs con Windows).

Steve Jobs estaba listo para cambiar el panorama y anunció el iMac.

"El iMac nace de la unión de la emoción del internet y la simpleza de las Macintosh" dijo Jobs durante la introducción. Era 1998, pero consideraba que el uso número uno que los consumidores buscan en una computadora era internet, y este era el equipo diseñado justo para eso.

La visión del todo en uno

Más de diez años atrás, en 1984, Steve Jobs intentó hacer lo mismo con la Macintosh. Un todo-en-uno que sea suficientemente simple de usar y se convierta en "la bicicleta para la mente" con la que el tanto soñaba.

El iMac es el round 2 de la visión de Jobs con relación a lo que la computación personal debería ser: un producto extremadamente simple, que no necesite ser abierto o ensamblado como el motor de un coche, que no necesite instrucciones complicadas, ser armado o conectado entre diferentes componentes usando cables. El iMac se sacaba de la caja y con un botón se encendía, punto.

Hoy suena obvio, pero en aquella época las PCs requerían horas de configuración antes de poder usarlas. El iMac buscaba cambiar eso, pero sobre todo buscaba mostrarle al mundo los principios de la compañía, no al mercado profesional donde aún mantenían cierta dominancia, sino a cualquier persona.

El iMac popularizó el USB y mató los diskettes

Los puertos y cables USB son tan ubicuos en nuestras vidas que resulta resulta complicado imaginarnos el día a día si ellos, pero antes de la salida del iMac, las PCs y las Macs usaban diversos puertos, eran lentos e incompatibles. Uno para conectar el ratón, otro para conectar el teclado, otro distinto para la impresora y otro para el CD-ROM. Apple quería simplificar lo máximo posible y adoptó el estándar propuesto por, irónicamente, Intel, Microsoft, IBM, Compaq, DEC, NEC y Nortel.

Al iMac le faltaba un componente que estaba en prácticamente cualquier otro PC o Mac en el mercado: unidad para diskettes. Apple consideró que ya era hora de deshacer un medio de almacenamiento tan viejo, poco versátil, inseguro y lento.

Tanto la propuesta de incluir puertos USB como eliminar la unidad de diskettes generaron fuertes críticas: ¿Cómo es posible que Apple ponga a la venta un producto incompatible con todo?

Pocos años más tarde los diskettes se hicieron obsoletos. Hoy los puertos USB son el estándar para conectar o cargar prácticamente cualquier dispositivo. La versión más reciente del estándar, el USB tipo-C simplifica aún más las cosas con mayor velocidad, un puerto reversible, velocidad de 10G Gigabits por segundo y capacidad de alimentación de energía que puede cargar equipos portátiles, no solo smartphones o tablets.

Los sabores del iMac

El iMac original venía en un solo color llamado bondi blue, empezó a venderse en agosto de 1998, tres meses después de su anuncio y sus características técnicas eran:

  • Procesador PowerPC G3 con 233 MHz de velocidad
  • Pantalla CRT de 15" con resolución de 1024x768 pixeles
  • 32MB RAM
  • 4GB de disco duro
  • CD-ROM 24x
  • Modem para conexión a internet vía dial-up
  • Puerto Ethernet 100 10/100
  • Puerto infrarrojo

En enero de 1999 Apple hizo la primera actualización que vino acompañada de cinco nuevos colores, casualmente los que todos recordamos:

  • Mandarina
  • Lima
  • Fresa
  • Arándano
  • Uva

Muchos periodistas especializados se quejan que Apple no le pone nombre a cada modelo de los iPad a medida que los actualiza cada año, pero ya en 1998 la compañía hacía lo mismo con los iMacs. Salvo el nombre del color externo, no había nombre o distinción entre diferentes generaciones o modelos.

Con los nuevos colores vinieron mejoras internas: mejor procesador y mejor tarjeta de video. También llegó con una reducción de precio: 100 dólares menos. Seis meses más tarde Apple volvió a mejorar los componentes internos del iMac, pero sobre todo cambió la crítica número que recibían estas máquinas: quitaron la bandeja del CD-ROM y lo reemplazaron por el mecanismo de ranura.

En octubre del mismo año introdujeron el iMac DV, la versión más avanzada que tenía un DVD-ROM, más disco duro, puertos FireWire y salida VGA para conectar un segundo monitor. La versión especial de esta variación venía en color grafito con 128MB de RAM y un precio de $1499 dólares.

En el año 2000 llegaron nuevos colores un poco más sobrios, nuevos procesadores y Wi-Fi, que se agregaba por un componente, las tarjetas AirPort, que había que comprar de forma separada. Al iMac DV de edición especial se le agregó un color más, blanco nieve.

En 2001 la compañía introdujo dos nuevos colores: blue dalmatian y flower power con estampados que tardaron año y medio en perfeccionar. Les llovieron las críticas. La novedad fue el reemplazo del CD-ROM por una CD-RW.

Los colores hippies duraron poco. Apple volvió a colores simples durante el último año y medio de vida del producto hasta que la llegada del iMac G4 en 2002.

La revolución dentro de Apple necesaria para cambiar el mundo

Jony Ive y Jon Rubinstein en 1998.

Tuvo que pasar algunos años más antes que Steve Jobs realmente pueda demostrar que en su visión de la tecnología, menos es más, pero este fue el primer producto hecho a partir de la revolución interna de Apple que causó su retorno como CEO en la compañía.

Del principio de que la tecnología debería ser para todos, no solo para unos cuantos expertos dispuestos a armar componentes, hacer instalaciones complicadas de sistemas operativos y pasar personalizando pequeños detalles durante horas, surgió años más tarde el iPod, el iPhone, el iPad y el Apple Watch.