Nuevos aires para la llamada economía colaborativa llegan a Barcelona. Unas semanas después de que la plataforma de alquiler de pisos más grande del mundo se encontrase con sus nuevos rivales, las cosas en la Ciudad Condal parecen que toman un mejor camino.

En Madrid, la alcaldesa de la capital ha tomado la decisión iniciar el texto legal que vendrá a prohibir casi la totalidad de la oferta de la plataforma; registrados como pisos turísticos, respetando la densidad de las zonas en las que se ofrece la vivienda o no usando la misma entrada que el resto de vecinos de la comunidad. Siguiendo la estela de Palma de Mallorca, región en la que directamente se ha tomado la decisión de prohibir la actividad de los pisos en la capital, donde ya se han notado los efectos de las posibles sanciones.

En todo este contexto, Airbnb Barcelona ha dado la entrada a una nueva herramienta para acercar posiciones con el Ayuntamiento. Un sistema que ayude al consistorio a controlar la oferta de pisos en la región y, lo que es más importante, de gestionar aquellos que cuentan o no con licencia.

La nueva normativa de la plataforma para Barcelona pedirá que, una vez registrado el piso, el propietario confirme que conoce la legislación turística en la capital catalana y que dispone de los permisos pertinentes. Asimismo, dan su permiso a Airbnb para que comparta su dirección, DNI y nombre completo. El sueño del Ayuntamiento de Barcelona de tener una respuesta proactiva por parte de las plataformas de pisos se ha hecho realidad. A partir del 1 de junio, el viernes próximo, el cerco de Hacienda sobre los pisos que se salen de la ley y, por tanto, de tributar a las arcas del Estado se cierra un poco más en Barcelona.

Lejos quedan ya los momentos más tensos entre ambas partes que, en un acuerdo histórico en España, llegaban a un punto intermedio durante el verano pasado. Airbnb cedía ante la presión y anunciaba medidas para tener una mejor relación en la zona; medidas que se han hecho esperar casi un año.

La realidad es que mientras se espera a los resultados de la nueva plataforma que pondrá en manos de la administración todos los datos de los propietarios de Airbnb, la actividad de la misma en Barcelona ha pasados por sus más y sus menos. Justo en los momentos en los que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, anunciaba una nueva tanda de sanciones a todos aquellos que incumpliesen la norma, la actividad de la tecnológica sufría un gran bajón en cuanto a oferta y, por tanto, reservas. Tras una subida a finales de 2017, las cifras de nuevo han entrado en un proceso estable a la espera de que la regulación entre en vigor en unos días.

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