PayPal se abre paso hacia los servicios de banca tradicional. La compañía estadounidense ha comenzado a ofrecer productos financieros básicos a algunos de sus clientes estadounidenses.

Entre las características se incluye una tarjeta de débito estándar, la posibilidad de extraer efectivo en cajeros y un seguro de depósitos que protege cualquier importe en el balance de la cuenta de PayPal.

PayPal no trabaja solo: detrás de sus nuevos servicios hay varios bancos estadounidenses.

PayPal no cuenta con licencia bancaria en los Estados Unidos, por lo que no puede ofrecer por sí misma tarjetas de débito ni asegurar los depósitos de sus clientes. Para conseguirlo, la compañía norteamericana ha cerrado acuerdos estratégicos con varios bancos pequeños que sí cuentan con las licencias pertinentes.

Un banco en Delaware les permite emitir tarjetas de débito, un banco en Georgia les permite hacer ingresos y varios bancos en Utah les permite ofrecer préstamos y créditos a consumidores y pequeñas empresas. En medio se encuentra PayPal, que une las diferentes patas del negocio y las ofrece al consumidor bajo una plataforma unificada y simple.

El servicio no tendrá comisiones mensuales, a diferencia de otros bancos estadounidenses.

Para retirar efectivo en cajeros fuera de la red de PayPal, los consumidores tendrán que pagar una comisión. Todo lo demás es gratuito, a diferencia de la tarjeta de prepago que la compañía emitió en 2012.

Otros grandes gigantes como Amazon o Square también estudian este tipo de movimientos, lo que demuestra un interés generalizado por parte de las tecnológicas hacia el sector financiero.