Cuando uno piensa en cohetes espaciales, en naves que se ponen en órbita y en lanzamientos destinados a alcanzar el espacio exterior, lo más natural es pensar también en complejos mecanismos, aparatos y sistemas, todos ellos diseñados de manera individual y específica para ser utilizados únicamente con este fin específico. La realidad es que, aunque ciertamente también hay algo de eso, ni SpaceX ni la NASA llegan a un nivel de sofisticación tan grande como para crear productos específicos en todos los apartados.

En el canal de Simply Explained ponen en relevancia de manera básica cuál es el funcionamiento de algunos de los sistemas y dispositivos que se utilizan en cohetes Falcon 9 de SpaceX o en la propia Estación Espacial Internacional, lo cual sorprende por un motivo principal: muchos de los productos a bordo de estas obras de ingeniería los puedes comprar tú mismo en Amazon. Aunque parezca un poco extraño, tiene todo el sentido que sea así.

Un hardware y un software muy terrestre

Tal y como explican en el vídeo, muchos de los materiales utilizados en las máquinas y ordenadores que van a bordo de los cohetes lanzados al espacio no están creados de manera específica para tal fin, puesto que no es necesario que cuenten con atributos especiales, como la resistencia a la radiación. En lugar de eso, se opta por aquellos que la toleren en mayor medida, pudiendo esta ser compensada de otra manera haciendo uso de otros sistemas que no impliquen la creación de componentes específicos que hagan más complejo todo el proceso.

La creación de máquinas y ordenadores específicos implicaría no solo un coste mayor, pues cada cohete hace uso de varios ordenadores y máquinas de control, sino que además sería más complejo de manejar ya que requeriría aplicar un uso especial, surgiendo así la necesidad de formar a personal para el manejo concreto de estos dispositivos. Siendo la reducción de costes uno de los objetos principales de SpaceX, resulta lógico que se tiendan a utilizar los materiales más comunes posibles, asegurando que existe una cantidad de ellos lo suficientemente grande como para no enfrentar ni problemas de abastecimiento ni de búsqueda de expertos para operar con ellos.

Algo parecido es lo que ocurre con todo lo relativo a los sistemas y lenguajes de programación que ejecutan estas máquinas que, lejos de haber sido diseñados únicamente con el fin de ser utilizados en cohetes y demás objetos especiales, algunos de ellos son tan comunes como el sistema operativo Linux o el lenguaje C++, ambos de uso habitual entre la mayoría de especialistas del sector. Así, todo queda reducido a lo conocido dentro de este ámbito, lo cual facilita en gran medida todo el proceso.

Un conjunto complejo de manejar

Aunque algunos de los sistemas y materiales que se utilicen sean, en efecto, de uso común, esto no quiere decir que el conjunto de todo ello sea algo simple o fácil de ejecutar, naturalmente. Todo lo relacionado con la ingeniería aeroespacial depende de infinidad de variantes y posibilidades, lo cual convierte a estos elementos comunes en algo extremadamente complejo. Para hacerse una idea, cada uno de los cohetes de SpaceX lleva a bordo varias decenas de ordenadores, cada uno de ellos encargado de ejecutar una función determinada y habiendo de tener en cuenta los múltiples escenarios posibles para reaccionar de una manera u otra.

Todos estos cuidados y mediciones llevados a cabo de manera previa son los que han permitido a la compañía de Elon Musk lograr recientes logros de importancia para el descubrimiento espacial. Algunos de los más sonados son el reciente lanzamiento del satélite español PAZ o el ya popular Falcon Heavy con un Tesla Roadster en su interior.