2017 se caracterizó por ser uno de los más importantes de los videojuegos recientes. Dos consolas llegaron al mercado y, con ellas, el parque de títulos creció de forma exponencial. También fue un año de cambios, de asentar viejas franquicias o poner en entredicho nuevas. También ha sido el año de redención para Ubisoft. De un tiempo a esta parte la compañía francesa ha venido siendo el chivo expiatorio de todo lo que está mal en la industria, de una forma un tanto injusta, pero que ha sabido reconducir su rumbo y, de paso, enseñar al resto al camino a seguir.

Suponemos que en algún punto, cuando la compañía perdió el rumbo con Assassins Creed, alguien decidió hacer un alto en el camino. La reconversión de la franquicia, vista varios meses de su lanzamiento sólo puede ser calificada de excelencia. Quizás el lanzamiento de títulos del calibre de Zelda o Mario, o incluso Horizon no han dejado hueco para colocar en los primeros puestos al juego de Ubisoft, pero negar a la compañía un puesto en los mejor del año pasado con Assassins Creed Origins sería mentirnos a nosotros mismos.

Han pasado seis meses desde su lanzamiento en octubre de 2017, y por el camino tres DLCs y un sin fin de eventos y nuevo contenido gratuito reafirma la excelencia de este Assassin's Creed: Origins. Y de la propia compañía, no nos olvidemos de The Division, que 20 millones de jugadores y dos años después sigue siendo una de las alternativas más solventes en el multijugador. De Rainbow Six, que recientemente alcanzaba su pico máximo de jugadores tres años después de su lanzamiento, con un montón de contenido gratuito y un apoyo sin precedente por parte de su desarrolladora. O Ghost Recon: Wildlands, que eventos temporales y contenido gratuito como PvP mediante, ha sabido recompensar a una audiencia especialmente fiel.

Es difícil encontrar ejemplos de juegos reciente que hayan tenido tanta continuidad, tanto gratis como de pago, como los estrenos de Ubisoft desde 2015. Todos éxitos en sus géneros, algunos excelencia en los suyos. Y el futuro también pinta alentador. En pocas semanas Far Cry 5 hará su debut de la mano de una política de continuidad sin precedentes: tres DLCs de contenido separado del juego que lucen de maravilla, un modo arcade gratuito que recibirá nuevo contenido de forma regular y la remasterización de Far Cry 3 para la nueva generación.

Llegados a estas alturas es imposible negar que la política de continuidad de los títulos de Ubisoft tiene un rival a su altura dentro de los triple A. Por ello es importante remarcar la importancia que tiene Assassins Creed Origins en este punto. Sobre el papel no es más que un título de un solo jugador para el que, generalmente, se tendría en cuenta en lanzamiento y la política de contenido descargable a corto plazo. Pero con este título la compañía ha dado a sus jugadores dos DLCs que amplían la historia, añaden nuevas zonas habilidades y mecánicas jugables y un contenido especial de corte educativo.

The Hidden Ones y The Curse of the Pharaohs son los DLCs principales que ha recibido el juego. En uno nos lleva al Sinaí. El otro, a Tebas. Dos DLCs que nos se han conformado a dar dos pinceladas al juego principal para justificar el precio, sino que, han añadido un sin fin de contenido complementado con añadidos para el modo historia, cosméticos y eventos gratuitos temporales. Todos rodeados del mismo rigor histórico dentro de su mundo de ficción con el que el juego hacía gala en su debut. Los tres DLCs de AC:O son la confirmación de que un Season Pass si puede tener cabida en el mercado. En el nuevo mercado del videojuego en el que el contenido va más allá del lanzamiento, con producciones multimillonarias y un nivel de producción muy encima de la media. Son ejemplos como los recientes de Ubisoft los que pueden justificar (un poquito) el coste de los contenidos descargables.

Mañana hace debut el último DLC (de momento) de Assassin's Creed: Origins llega para confirmar no solo la redención de la franquicia, también de la propia compañía. La Ubisoft de hoy, expediente reciente mediante, ha sabido lavar esa impronta de los tiempos de Watch_Dogs, de Unity y, sin duda, su política comercial del juego como servicio y de la continuidad como plataforma hacen de la tendencia de pago por contenido post lanzamiento algo más tolerable para el común de los mortales. Y es es un buena noticia en un momento en el que los micropagos y las cajas están alejando aún más al público de pagar por algo más que por comprar un juego en el lanzamiento.