Era una opción que no estaba disponible hasta la fecha, pero que era una demanda creciente entre los conductores y repartidores de la plataforma. ¿La razón? Incrementar el beneficio por cada servicio. Uber acaba de activar el sistema de propinas para todos sus asociados, ya sea de la división de coches con UberX y UberOne como para los riders de UberEats.

Con un sistema similar al empleado por MyTaxi desde sus inicios, una vez terminado el servicio, la aplicación pedirá la puntuación de valoración del trayecto y, más abajo, la opción de pagar propina al conductor. Entre 1, 3 o 5 euros o una cantidad personalizada es lo que ofrece la plataforma. Una opción disponible en varias ciudades del mundo que pone a España como uno de los primeros en Europa en añadir la opción de propinas. La realidad es que, hasta la fecha, si se quería abonar una propina debía hacerse con dinero en efectivo. Una norma no escrita en la relación entre Uber y los usuarios es que, como valor diferenciador respecto a los servicios tradicionales de transporte, los intercambios en efectivo no estaban aceptados o se veían con malos ojos.

La cuestión importante en esta novedad para Uber es en el cambio de 180 grados que supone para los conductores. El sistema de puntuación estaba muy bien por aquello del estatus dentro de la plataforma; cuanta más puntuación se lograse a lo largo de los servicios, menos posibilidades habría de sanción por parte de Uber. Es tal la importancia que tiene la valoración de las estrellitas para la tecnológica que, sabiéndolo los pasajeros, se ha usado en alguna ocasión como mecanismo contra los propios conductores. Pero aunque la puntuación es esencial, no reportaba ningún beneficio económico a los trabajadores: la propina recupera ese mecanismo.

Un sistema que realmente ha quedado en el olvido con el auge de los nuevos modelos de negocio. La denostada fricción con el dinero, que ha quedado eliminada con Glovo, Uber o Deliveroo entre otras compañías, y que vuelve de una forma digital.