Flickr/ Présidence de la République France

El presidente Emmanuel Macron lo dijo bien claro antes y después de ganar las elecciones: "Quiero que Francia sea una nación de startups. Una nación que piensa y se mueve como una startup". El Gobierno formado a mediados del año pasado ha centrado sus esfuerzos en atraer inversiones extranjeras para convertir al país en el hogar de la innovación. Sin embargo, la relación entre la Administración de Macron y las grandes tecnológicas no está siendo un camino de rosas.

Después de los litigios entre Francia y empresas como Amazon y Apple, el ministro de economía y finanzas francés, Bruno Le Maire, afirmó que desde el Gobierno tomarán acciones legales contra Apple y Google por prácticas comerciales abusivas.

Apple se enfrenta a una investigación por «obsolescencia programada» en Francia

El eje central de la demanda se basa en que las dos compañías imponen precios a las startups francesas que quieren vender sus aplicaciones en las tiendas digitales Google Play y App Store. "Me enteré que cuando los desarrolladores desarrollan sus aplicaciones y las venden a Google y Apple, se les impone tarifas, Google y Apple recuperan los datos, Google y Apple pueden modificar unilateralmente los contratos con los desarrolladores", señaló Le Marie en una entrevista con RTL, "todo esto es inaceptable. No es la economía que deseamos. No pueden tratar a nuestras startups y desarrolladores como lo hacen".

El Gobierno francés pedirá en la demanda que las dos empresas de Silicon Valley cesen estas prácticas y reclamarán millones de euros como recompensa. Según las primeras informaciones, el monto requerido sería de dos millones de euros por compañía.

Para argumentar la acusación, Bruno Le Maire se ha basado en una investigación llevada a cabo entre 2015 y 2017 por la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes (DGCCRF). En este documento se puso de relieve el "desequilibrio" en las prácticas de Google y Apple en Francia. El ministro destacó:

Mi responsabilidad es garantizar el orden público económico. Existen reglas. Hay una justicia y tiene que respetarse.

Por su parte, Google anunció en un comunicado que sus términos cumplen con las leyes francesas y que tiene la intención de presentar el caso ante los tribunales.

Esta iniciativa se une a otras presentadas por Francia y la Unión Europea contra las grandes compañías tecnológicas. Parecería que los reguladores europeos quieren evitar una lucha parecida a la de David contra Goliat, en la que las poderosas compañías como Apple y Google amenazan a su rival más pequeño. Francia quiere el mismo desenlace que en la historia bíblica y que el más pequeño acabe venciendo al gigante.

Este movimiento, sin embargo, no es una gran sorpresa si tenemos en cuenta las políticas económicas de Emmanuel Macron y sus acciones durante el último año. El presidente quiere fomentar la marca Francia y convertir al país en un entorno business friendly. Una de las medidas para conseguirlo es la rebaja del impuesto de sociedades y una nueva reforma laboral que facilita la contratación y el despido. Todo esto bajo su premisa de liberalismo y globalización que va unido con un nacionalismo económico.

Y aquí es donde vuelven a entrar las grandes tecnológicas. Le Maire llevó a Amazon a la justicia por el reclamo del pago de casi 200 millones de euros en impuestos por los ingresos generados en Francia, pero que eran canalizados a través de Luxemburgo. A principios de año, la empresa consiguió llegar a un acuerdo sobre las cuestiones históricas. "Seguimos centrados en proporcionar una gran experiencia de compra a nuestros clientes en Francia, donde hemos invertido más de 2.000 millones de euros desde 2010 y creado más de 5.500 empleos", sentenció Amazon en un comunicado.

El litigo con Amazon forma parte de los esfuerzos de la Unión Europea por presentar las propuestas que puedan poner fin a las prácticas de optimización fiscal por parte de las empresas tecnológicas, con las que eviten pagar impuestos en los países europeos en los que operan. Entre ellos, Francia.

El problema de los impuestos ha tocado el punto más sensible de la actual Administración francesa. El mes pasado, el ministro de economía y finanzas afirmó que es "imposible" e "insostenible" que las empresas manufactureras tengan que pagar impuestos de una manera específica mientras que las grandes tecnológicas no cumplen las mismas reglas. "A los ciudadanos europeos les costaría entender que la imposición fiscal de los gigantes de internet a escala europea solo aportase unas decenas de millones de euros. Creo que se lo tomarían como una provocación, y tendrían razón", concluyó.

Unión Europea versus tecnológicas

La demanda que presentará Francia no ha sido la primera para Google. La Unión Europea impuso una multa al gigante tecnológico por abuso de posición dominante que alcanzó los 2420 millones de dólares. Esta sus superó la de la sanción a Microsoft.

Pero, al parecer, esto era solo el principio. A finales del año pasado, la comisión de Competencia afirmó que pondría otras dos demandas contra Google por el servicio de anuncios AdSense. Definitivamente, no está siendo una buena época para la compañía en territorio europeo.

El sensacionalismo y la imprudencia afectó a una Apple que debió comunicarse mejor

Pero tampoco lo está siendo para Apple. Después de la polémica por las baterías, que provocaron que algunos iPhones fueran más lentos, algunos países europeos como Francia e Italia denunciaron a la empresa de Cupertino por obsolescencia programada.

La acusación sostuvo que Apple fomentó las deficiencias de los componentes de sus dispositivos como las baterías para reducir el rendimiento y así inducir a los clientes a adquirir nuevos modelos.

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