El Coliseo Romano es uno de esos edificios que cualquier persona puede identificar, incluso si jamás lo ha visitado. Además de formar parte de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980.

Su peculiar forma y su fascinante historia lo han convertido en todo un símbolo de la historia. Por tal motivo repasamos algunos de los hechos y datos más sorprendentes de este espectacular anfiteatro de la época del Imperio Romano.

El anfiteatro de los Flavios

La construcción del hoy conocido como Coliseo Romano se inició por mandato del emperador Vespasiano entre el 70 y 72 d. C. Fue terminado por su hijo Tito en el año 80 d. C. Su nombre original era Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), en honor a la dinastía flavia de los emperadores que lo construyeron. Más tarde pasó a llamarse Colosseum debido a la gran estatua el Coloso de Nerón que estaba cerca de el edificio pero que no se conserva hoy en día.

Una inauguración espectacular

La idea generalizada que tenemos del uso de esta enorme arena es el de la lucha de gladiadores, el sacrificio de cristianos y la pelea de animales. Aunque algunas anécdotas no son del todo correctas lo cierto es que la magnitud de nuestras imaginaciones no es gratuita. Nada menos en la inauguración del Coliseo que tomó 100 días de festejos perdieron la vida cientos de gladiadores y alrededor de 9,000 animales salvajes.

Batallas navales

Uno de los mitos más populares sobre el Coliseo es el relacionado con las batallas navales que supuestamente se disputaban en el recinto, en donde se llenaba de agua el escenario y tenían lugar las llamadas naumaquias. Sin embargo, estamos ante una verdad a medias pues se sabe que sólo en los festejos de inauguración (es decir, esos sorprendentes 100 días) tuvo lugar una batalla naval pero no en tiempos posteriores. Esta hipótesis se sostiene con la existencia de cuartos, vestidores y demás habitaciones subterráneas, debajo del gran escenario de madera y arena que existía.

Los gladiadores

Pollice Verso (pulgar hacia), de Jean-Léon Gérôme, representando el final de un combate de gladiadores.

Uno de los espectáculos regulares que se daban lugar en el Coliseo era el de los protagonizados por los gladiadores, combatientes que entretenían al público con sus confrontaciones violentas, y muchas de las veces a muerte, contra otros gladiadores pero también con fieras y condenados a muerte. La mayoría de los gladiadores eran criminales, esclavos o prisioneros de guerra. Alrededor del Coliseo se construyeron escuelas de gladiadores. Fue hasta los siglos V y VI que se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes.

Tormento de los cristianos

"La última oración de los mártires cristianos" (1883), cuadro del pintor francés Jean-Léon Gérôme.

Aunque también se cree que en el Coliseo fue escena de numerosos sacrificios de cristianos, lo cierto es que éstos tuvieron lugar mayormente en otras arenas y estadios. Sin embargo, esta idea propició que el Coliseo se conservara en tiempos posteriores pues se le consideró como un lugar sagrado, evitándose así el saqueo que ya había sufrido el edificio e, incluso, en el siglo XIX varios papas mandaron realizar trabajos de reparación y restauración del edificio.

En la actualidad

El Coliseo y la fuente Meta Sudans en una foto de finales del siglo XIX.

Como decíamos al principio, este edificio es todo un símbolo y también una atracción turística de Roma. Miles de turistas visitan el edificio cada año con el interés de entrar y ver la arena e imaginar, cómo no, las espectaculares batallas que ahí tuvieron lugar. En la actualidad alberga un museo dedicado al dios griego Eros y es escenario de la procesión encabezada por el papa en turno cada Viernes Santo.

👇 Más en Hipertextual