Si a alguien le preguntan cómo le ha ido a Facebook en sus resultados para 2017, la realidad es que no está del todo clara la respuesta al respecto. Para decidirlo, habría que determinar qué es más importante: su facturación, su beneficio neto, sus resultados en bolsa, sus usuarios o su tiempo de permanencia dentro del coto de la red social. Ahora mismo, Facebook se encuentra en plena crisis de identidad: entre la decisión de ser lo que quiere ser o lo que el resto espera de ella.

Poniendo un poco de contexto, si miramos de fondo los resultados de la compañía de Zuckerberg para 2017 las cosas no van nada mal. Respecto a la facturación, Facebook ha concentrado un 47% en 2017 en comparación al año pasado. 40.653 millones de dólares que han dejado un beneficio neto de 15.934 millones de dólares, un 56% más que el año anterior. La realidad es que para una compañía que tiene 14 años de vida, las cuestiones respecto a la salud financiera denotan un espíritu más que joven.

Un modelo de negocio que ha sido capaz de fagocitar la mayor parte de las nuevas peticiones que se ponían en el antojo de los usuarios. ¿Que los vídeos están tomando protagonismo? Entran de lleno en el mercado quedándose con gran parte de la cuota de negocio de Snapchat; tanto así como cuando las fotos empezaron a migrar a Instagram. Una compra a tiempo les ha supuesto el control de una de las redes sociales preferidas por parte de los usuarios. ¿El mundo empieza a prescindir del SMS y prefiere sistemas de mensajería instantánea? De nuevo, a base de talonarios, Facebook se posiciona como el controlador absoluto de WhatsApp. Una suma que ha puesto a la compañía de Zuckerberg en la cima de las tecnológicas con unos resultados inmejorables, pero que, sin embargo, no han convencido al mercado. En el momento de la publicación de sus resultados, la compañía registraba una caída del 3% en sus acciones en los mercados de Estados Unidos.

Las buenas cifras de 2017 en lo que a dólares se refiere no han sido suficientes para ocultar algunos datos preocupantes en Facebook: los usuarios. No han caído, eso es cierto, pero han crecido de forma más lenta que otros años. A sabiendas que en algún momento esto podía pasar, puesto que la red social debería encontrarse en algún punto con su masa crítica, lo cierto es que hay otro dato que ha enfadado aún más, si cabe, a los inversores. El tiempo medio de permanencia en Facebook ha caído considerablemente. En total 50.000 millones de horas menos al día; lo que equivale a 2,14 minutos por usuario diario por día o 5% del tiempo total en Facebook.

Realmente es que, aunque 2017 ha sido un año muy bueno para los avances de Facebook (inclusión de vídeos, su tienda virtual bajo un modelo similar a Wallapop) se han sucedido ciertos problemas que no han sido del agrado de los millones de usuarios que forman la red social. La cuestión de la injerencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos y el Brexit a través de noticias falsas ha enfadado a la opinión pública; con estas circunstancias, Facebook ha tenido que tomar medidas que, en contra de lo que se podía imaginar Zuckerberg, tampoco han gustado como solución al problema principal. Con la idea de intentar hacerlo mejor, Facebook ha perdido la atención (y el tiempo) de sus usuarios en el mundo.

De aquí a un tiempo, Facebook se había convertido en una plataforma de contenidos editoriales de todo tipo: buenos, mejores, falsos o virales. Estos últimos, causantes de uno de los mayores problemas políticos para la compañía, empujaron a modificar el algortimo. Desde el 11 de enero, momento en el que el CEO de la tecnológica emitía un comunicado, se daría preferencia a los contenidos de familiares y amigos en detrimento de los vídeos virales y las noticias publicadas por medios y empresas.

Más familia y menos noticias: los motivos detrás del cambio de algoritmo de Facebook

Una red social color de rosa que o bien refleja que nuestros amigos no son nada entretenidos o que ha entrado en conflicto con una costumbre que ya estaba totalmente implantada en el uso de Facebook. A la hora de marcar el cambio en el algoritmo, los datos de Facebook marcaban que el usuario medio, si bien hacía uso de la plataforma, la realidad es que era siempre de una manera totalmente pasiva. Sin comentarios, sin subir información, sin participar... Su actividad se limitaba al visionado del mencionando contenido viral. Acostumbrado a esto durante años, ahora Facebook se ha encontrado con su mayor enemigo: usuarios vagos y poco activos. Y no hay nada más complicado de cambiar que la conducta de toda una sociedad acostumbrada al viral del momento.

Quizá, ese Facebook feliz y bonito que quieren los ingenieros no es el que buscan usuarios y, en última instancia, los inversores. Cabe preguntarse ahora: ¿quién construye Facebook, el usuario o la propia red social?

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