El mundo ha vivido momentos convulsos durante los últimos años. Las economías de media sociedad aún no se habían recuperado de los malos años cuando se abrió un 2016 lleno de incertidumbres: el Brexit o las polémicas elecciones de Estados Unidos serían sólo alguno de los ejemplos de hace dos años.

2017 se ha podido resumir en crecimiento favorable, especialmente en España, por una situación mucho más estable. La cuestión de Cataluña como segundo plano o la preocupación para formar gobierno en algunas localizaciones en Europa han empañado los últimos meses de inversión al sur de los Pirineos, pero ha dejado cifras récord para 2017. Según Startupxplore en su total para el año pasado, se registró un volumen total de 845 millones de euros; para TTR-Transactional Track Record en su presentación del informe anual, las operaciones de inversión superan los 1.000 millones de euros. Si todo va como lo esperado, todo apunta a que 2018 será un año mucho mejor para el emprendimiento en España, un sector que aún tiene muchas cosas que mejorar. Esto es precisamente lo que analiza Javier Torremocha, socio fundador de Kibo Ventures en dicha presentación.

Dicen en el mundo de los inversores que España siempre ha sido un país de emprendedores. Tanto que algunos de los primeros ejemplos gozan de siglos de antigüedad: los primeros promotores del venture capital en España fueron precisamente los Reyes Católicos. Su financiación, a prácticamente ojos cerrados, de una empresa en la que el éxito era sólo un sueño imposible tiene todas las características que se le otorgan a las empresas actuales. Amancio Ortega, fundador del imperio de Inditex, sería otro de los grandes ejemplos de una larga lista. Para Torremocha, socio fundador de Kibo Ventures junto a Aquilino Peña, "otra cuestión muy diferente es el estado de la empresa tecnológica en España". Pese a que sus cifras no están a la altura de las de Silicon Valley, lo cierto es que "poco a poco surgen fondos cada vez más especializados, equipos de ingenieros preparados, y apoyo de las grandes tecnológicas al emprendimiento en España", añade el inversor.

La inversión extranjera ha sido uno de los grandes hitos del 2017 para el inversor de Kibo. Según Startupxplore, las inversiones internacionales de capital aumentaron un 7% respecto a 2016, lo que para Torremocha se explica porque "las ideas son igualmente válidas que en Estados Unidos o Reino Unido, pero los precios son mucho más económicos". Aunque no está del todo claro cómo deja eso a España en lo que a su fotografía internacional se refiere. Y, aún con precios más bajos, estos han aumentado con el paso de los años. Valoraciones mucho más elevadas que se debe también a la creciente madurez de un grupo inversor más preparado. "Hay necesidad de invertir en tickets más altos porque los fondos están creciendo", añade Torremocha, "los que fueron early hace unos años ahora mismo están mirando a un mundo más ambicioso".

¿Cuál es el problema más grande del panorama inversor en España? Actualmente, para Torremocha, es precisamente la consolidación de esos gigantes tecnológicos. Si bien es cierto que Google eligió a España hace dos años como la localización perfecta para su Google Campus, la cobertura de estas grandes compañías de todo tipo de servicios está haciendo muy complicada la inversión y, en cierto modo, también la innovación. "El hecho de que surjan otros sectores destacados no es por moda, es por necesidad", explica el inversor. Muchos de ellos, por cierto, disruptivos en su sector; "muchos de ellos no han inventado nada", pero lo han cambiado todo a su paso. Como no podía ser de otra manera, este sería el ejemplo de Uber, Airbnb o, incluso, Wallapop. Transporte, turismo y ventas de segunda mano que gracias a la presencia de un simple smartphone han tenido la virtud de cambiar su sector. Todas, eso sí, enfrentadas a una regulación ausente y excesiva. La historia eterna del emprendimiento en España.