No es común ver salir a Samsung del ahora amplio ecosistema doméstico o de productos del día a día que posee, aunque viendo cómo ha crecido en los últimos años en distintas áreas, tampoco choca ver su última patente aprobada, en la que se recoge un drone con pantalla que puede controlarse con la vista, mediante reconocimiento facial y de pupulas, así como con movimiento de cabeza, manos y potencialmente con la voz.

La patente es algo ambigua ese punto, pero deja entrever que el drone podría contener un giroscopio, sensor de movimiento, sistema de vibración, detección de obstáculos y acelerómetro, que junto a otros que también llegarían, como GPS y conexión Wi-Fi para control y posicionamiento, son los sensores y tecnologías estrella de los drones a día de hoy, junto a, por supuesto, las cámaras. Para el movimiento y vuelo, la otra parte fundamental, la patente muestra que el dispositivo no tiene por qué contar con el esquema clásico de las cuatro hélices, sino que se puede reconfigurar en distintas formas.

Enlazando con lo anterior, resulta interesante que, gracias a un controlador de los "brazos" del drone, se puede modificar la inclinación del vuelo, como se observa en la imagen con la que Samsung explica esto en la patente. En ese sentido, Samsung explica en el resumen de la patente que la pantalla (LCD, nada de OLED) también puede inclinarse, pero en lugar de tener que ser controlada por el usuario, puede hacerlo realizando un seguimiento del usuario y su mirada.

No queda demasiado claro para qué podría servir un drone o dispositivo con estas funciones, pero lo cierto es que al contar con pantalla y con capacidades de seguimiento de personas, la publicidad o información in-situ y personalizada podría ser algo que comercios y particulares empleasen en un futuro en que el papel deje de usarse como indicador.