Era mayo del pasado año y la Fiscalía ya dejaba clara su intención para con el futuro de Javier Martínez. El que se presentase como co-fundador de la compañía de gafas más popular de España, Hawkers, pero que realmente era uno de los socios capitalistas de la compañía acaba de ser condenado a pena de cárcel por participar en carreras ilegales de coches.

Javier Martínez, aún empleado de la firma de gafas de sol se presenta ahora como el director de una firma filial de Hawkers: Motorsport. La realidad es que hace tiempo que fue retirado de empleo y sueldo en Hawkers, pero su firma de LinkedIn no dice lo mismo. En cualquier caso, el juzgado de lo Pena número 2 de Elche ya ha concluido su sentencia condenando al empresario a dos años de cárcel e inhabilitación especial para el sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Además de la retirada de cualquier manejo de vehículo a motor durante tres años. Con antecedentes por delitos de conducción temeraria, lo cierto es que el miembro de Hawkers aún puede recurrir la sentencia dictada por el juzgado.

Toda esta historia tenía origen en febrero de 2017, momento en el que Martínez saltaba a la fama de las redes sociales con una polémica imagen de su Ferrari aparcado en una plaza de discapacitados de Elche. ¿La razón? El resto de plazas eran demasiado estrechas para su fastuoso coche. Hawkers pronto se alejó de los comentarios salidos de tono de su compañero. En cualquier caso, el tema con los coches no había acabado con este suceso. Multas por exceso de velocidad y su participación en carreras ilegales de coches de alta gama formaban parte de su día a día. En una de esas carreras, Javier Martín fue identificado por la Guardia Civil conduciendo un Aston Martin; un vídeo colgado en las redes sociales por parte de sus colaboradores tuvo la culpa. En las carreras también participaban BMWs, Subarus o Nissan registrados por terceras personas o sociedades igualmente investigadas en el proceso.

Desde aquel momento, la Guardia Civil inició lo que se ha conocido como la Operación Paragolpes. Un proceso que se ha extendido a una serie de maniobras peligrosas de conducción en Elche, Alicante, Murcia o Alcalá del Júcar y que lleva abierto desde 2012 según ha podido saber El Confidencial. En este caso, el miembro de Hawkers ha corrido peor suerte que el resto de investigados llevándose la mayor pena de todas que, de no aceptarse su recurso, terminaría con pena de cárcel con un 100% de seguridad.