En agosto, Ford y Domino’s Pizza anunciaron un curioso experimento: los vehículos autónomos del fabricante norteamericano comenzarían a distribuir pizzas a domicilio. ¿El objetivo? Obtener información interesante sobre ese cercano futuro en el que la automatización de los vehículos reemplazará a los repartidores de comida tradicionales.

Casi seis meses después, Jim Farley (vicepresidente ejecutivo y presidente de mercados globales de Ford) ya tiene algunas de las primeras conclusiones del peculiar experimento, aunque la más notoria es la tendencia a dar las gracias por parte de los clientes que reciben su pizza en un vehículo autónomo. “Quizá tengamos que diseñar algo de UX alrededor de ello, porque es bastante interesante. Es un acto muy humano,” dijo Farley durante el CES en Las Vegas.

En Ford también descubrieron que los receptores del contenido se sentían incómodos introduciendo los cuatro últimos dígitos de su tarjeta de crédito para desbloquear una de las ventanas del vehículo y obtener su pizza. En cambio, no tenían ningún problema introduciendo los últimos cuatro dígitos de su teléfono móvil.

Otro de los aspectos que Ford aprendió de este experimento es la importancia de la ubicación del vehículo. Aparentemente, la gente tiende a recoger su pizza descalza, por lo que el trayecto desde la puerta del hogar hasta el vehículo debe ser lo más indoloro y cómodo posible. “Ellos no quieren salir a la calle; hay cristales y muchos tipos de elementos en el suelo”, comentó Farley. “Suena muy extraño, pero tiene un gran impacto a la hora de escoger dónde situamos el vehículo”, continuó.

Los vehículos autónomos irán más allá del simple transporte de personas. En industrias como la logística tendrá un impacto notable, y ahí se encontrarán infinidad de retos particulares.

La compañía también reconoce que una de las áreas que más trabajo e investigación necesita es la UX entre el usuario y el exterior del vehículo. “¿Debe ser asistida por voz? ¿Debe ser una pantalla táctil?”, son algunas de las preguntas que planteaba el ejecutivo de Ford.

Experimentos de este tipo resultan extremadamente útiles y nutritivos para los fabricantes de vehículos autónomos, que tendrán que resolver muchos de estos problemas con el paso de los años y la progresiva expansión de este concepto. Y es que este tipo de vehículos no solo servirá para el transporte de personas de un punto A hacia un punto B; también transformará de forma increíble industrias como la logística y el transporte. Justo ahí es donde parece estar el mayor de los retos.