Apple sigue afrontando las consecuencias de la ralentización de los iPhone. El Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Comisión de Bolsa y Valores están investigando a la empresa de Cupertino para determinar si ha violado la ley al reducir el rendimiento de los teléfonos mediante una actualización del software.

Estados Unidos está centrando su investigación en si Apple pudo haber empeorado el rendimiento de los iPhone más antiguos de forma deliberada. Francia tiene la misma sospecha y está investigando a la empresa de Cupertino por supuestas prácticas que conducen a la "obsolescencia programada".

El Gobierno ha pedido información a Apple y está analizando las declaraciones públicas de la compañía aunque la investigación todavía se encuentra en proceso y es demasiado pronto para determinar las consecuencias de la misma, afirmaron las fuentes consultadas por Bloomberg.

La pesadilla de las baterías empezó para Apple el pasado mes de diciembre, cuando se reportaron fallas en el rendimiento de algunos iPhone 6 y 6s. El responsable era la actualización del software, la cual contaba con un nuevo modelo de energía que reducía la velocidad de los modelos más antiguos del fabricante.

Según la empresa de Cupertino, el objetivo era mejorar el funcionamiento de los teléfonos y evitar que se causaran apagones cuando se utilizaban a su máximo rendimiento. Sin embargo, la falta de comunicación sobre este problema provocó que se señalara a Apple por provocar estos incidentes y así incentivar la compra de los nuevos modelos.

La reemplazo de las baterías

La empresa de Cupertino se disculpó por no haber informado mejor sobre esta situación y ofrece un reemplazo de la batería a precio reducido durante todo el año aunque el teléfono esté fuera de garantía.

Independientemente de su estado, el cambio de la batería tendrá un precio de 29 dólares. Asimismo, Apple lanzará una actualización del software con la que se podrán tener más detalles de la salud de la batería, mientras que la compañía estudia las alternativas para administrar la energía sin que afecte negativamente en el rendimientos de los teléfonos.

Con el reemplazo de las baterías, Apple pretende poner solución al problema, aunque todavía deberá hacer frente a las investigaciones y a las demandas interpuestas desde que salió a la luz la ralentización de los iPhone. Dos grupos civiles interpusieron demandas colectivas y acusan de no consultar a los clientes sobre las consecuencias de la actualización del software. Por su parte, Italia está investigando a la compañía por "obsolescencia programada" junto con Francia, Israel y Corea del Sur.