Casi sin pretenderlo, los AirPods han sido uno de los productos más influyentes de todo el CES 2018. Su concepto base (auricular true-wireless, con acceso directo a un asistente virtual y una funda que actúa como cargador) ha contagiado a múltiples compañías de audio, que se han animado a lanzar dispositivos de prestaciones similares a lo largo de la feria de Las Vegas.

Los japoneses de Sony son un ejemplo perfecto de ello. Tras el primer intento que supuso el modelo WF-1000X (presentado en IFA), llegaron a Las Vegas con un modelo mucho más pulido y atractivo, conocido como WF-SP700N. Estos integran un sistema de cancelación de ruido digital, una batería de hasta 3 horas de duración, resistencia IPX4 frente a agua y, como no podía ser de otra forma, un estuche de almacenamiento capaz de proporcionar electricidad para dos cargas más (otorgando un total de 9 horas de funcionamiento).

No obstante, la característica estrella es la inclusión de Google Assistant, que también llegará a los anteriores WF-1000X mediante una futura actualización de software. Esto permite a la compañía nipona ofrecer una prestación similar a la de Siri en los AirPods, que otorga un extra de funcionalidad y practicidad a todo el conjunto.

Compañías menores como Jabra también han seguido la misma estela con productos como los Elite 65t y Active 65t, que ofrecen unas prestaciones similares pero muestran compatibilidad tanto con Google Assistant com ocon Amazon Alexa. A esta lista también se puede sumar Ashley Chloe.

El creciente interés por este tipo de auricular, también alimentado en otras ocasiones por empresas como Samsung (IconX) o Bose (SoundSport Free), refleja fielmente hacia qué dirección está moviéndose la industria del audio. La razón es obvia: el concepto AirPods ha resultado un absoluto éxito en ventas, y todas las compañías del sector quieren subirse a ese mismo carro con productos similares (o incluso parcialmente mejores, como el caso de Sony).