Quedan horas para el estreno de la siguiente película de una de las sagas más esperadas del momento. Star Wars: Los Últimos Jedi llega a los cines el 15 de diciembre; dos años de espera que, al menos, se han hecho más cortos gracias a la entrega intermedia de Rogue One.

Sin entrar en spoilers de ninguna de las películas, la realidad es que en Disney ya no sólo trabajan los grandes productores. Sus grandes presupuestos, El Despertar de la Fuerza se estimó en casi 200 millones de dólares, han dado la posibilidad a nuevas empresas a entrar en la película. Una serie de pequeñas tecnológicas han irrumpido en la factoría de los sueños con la idea de hacerse un hueco en la gran pantalla. Alguna más visible que otra, pero la realidad es que poco a poco estas irrumpen en el monopolio del gran Mickey Mouse.

Una de ellas forma parte de la familia de Apple, dedicada al reconocimiento facial para modelos 3D Faceshift fue adquirida por la compañía de la manzana en 2015. Sin un objetivo muy claro de uso, en aquel momento, dentro de la estrategia de Apple, la realidad es que la tecnológica de reconocimiento facial ya tenía un largo recorrido de éxitos vinculados a la creación de videojuegos y el cine. La más destacada: Star Wars. Después de tantos años sin una nueva entrega de la famosa saga de ciencia ficción, las técnicas usadas para la grabación de El Despertar de la Fuerza vivieron un antes y un después respecto a sus antecesoras. En ese momento, Disney recurrió a Faceshift para dar a sus nuevos personas un aspecto mucho más realista utilizando expresiones faciales de actores para los diseños animados.

BB-8. Engadget

En cualquier caso, la startup que más ha destacado en la historia de Star Wars ha sido, sin duda, la creadora del nuevo droide de las películas. Si en su momento R2-D2 y C-3PO se ganaron el cariño de todos los seguidores de la saga Star Wars, BB-8 ha sabido ocupar ese lugar sin lugar a dudas. Fue toda una sorpresa, no por el propio personaje que por su aspecto estaba claro que iba a triunfar, sino por el origen del mismo. Con aspecto rechoncho, en un giro eterno y con una fuerte personalidad sin mediar palabra alguna, el origen de BB-8 era una pequeña empresa tecnológica descubierta por el propio Bob Iger, magnate de Walt Disney, en algo que podría ser suerte y coincidencia.

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Sphero, con sede en Colorado, dio la campanada mientras creaba juguetes sin ninguna aspiración más que la de figurar dentro de los fabricantes de Disney. La factoría convocó para un programa de aceleración de startups, y esta entró a formar parte junto a otras nueve candidatas. Nunca pensaron que con sólo unas horas dentro del programa de aceleración ya formarían parte del equipo de Star Wars. Los personajes de R2-D2 y C-3PO aparecerían en la película, pero producción sabía que necesitaban algo más, sólo había que encontrarlo. Sólo faltaron unos segundos para que Iger encontrase al nuevo protagonista droide de la película.

No contentos con ello, Sphero no sólo fue capaz de crear el sofisticado robot para las películas, sino que pudo reducir la tecnología al tamaño de un juguete fácil de comercializar y con el mismo funcionamiento que el real. El negocio redondo para Disney. Para Star Wars: Los Últimos Jedi de nuevo habrá presencia droide; como no podía ser de otra manera, BB-8 seguirá estando en su posición de protagonista, pero esta vez le ha salido un hermano malvado y de aspecto oscuro llamado BB-9. Un nuevo logro de la factoría Sphero cortesía de Disney.