Las historia sobre los orígenes de los alimentos más comunes generalmente son muy interesantes y peculiares. En primer lugar porque descubrimos detalles que muchas veces se nos escapan por la cotidianidad, y en segundo porque nos dan pistas sobre los contactos entre culturas que han existido para que esos platillos hayan llegado a nuestra mesa.

Uno de estos alimentos es el sándwich. Platillo que hoy en día tiene incontables versiones y exquisitas variantes alrededor del mundo (aunque algunas son pura moda). El sándwich ha resultado un platillo tan flexible que no existe una receta única, a caso sólo se conserva la idea básica: uno o más ingredientes entre dos panes. Cuáles ingredientes y qué tipo de pan se utilice estará directamente ligado al lugar donde se prepara el sándwich.

El conde de Sandwich

Hay un consenso general sobre la atribución a John Montagu, IV conde de Sanwich, del vocablo para designar este platillo, aunque no así para su invención, que al parecer nació entre la nobleza inglesa durante la última mitad del siglo XVIII. El registro más antiguo del sándwich está documentado en 1762, hecho por el historiador Edwad Gibbon, quien describió con asombro cómo nobles de la época comían carne fría entre panes en una cafetería.

Según los relatos, el conde de Sandwich era un ávido jugador y pasó que en una ocasión jugó por más de un día entero. Durante este largo periodo quiso comer pero algo que no le impidiera abandonar su juego. Sus sirvientes le llevaron varios alimentos y éste se preparó lo que pudo con varios ingredientes entre dos panes. Algunas versiones de la historia dicen que el conde pidió en su testamento que su nombre fuera dado a ese platillo.

Si el conde de Sandwich (región al suroeste de Inglaterra) nombró o no dicho platillo en su testamento, lo cierto es que el sándwich fue aceptado (y adaptado) en casi todo el mundo. Incluso el vocablo "sandwich" se usa con la grafía en español (con acento: "sándwich") o "sánduche" en Colombia, Ecuador y Venezuela; "sánguche" en Argentina, Paraguay, Perú, Uruguay, Costa Rica y Venezuela. También se le denomina "emparedado" o "bocadillo". En México, por ejemplo, si se usa pan tipo bolillo o telera se le llama "torta" y en Jalisco "lonche".

Un platillo versátil

Ya hemos visto cómo la domesticación de plantas permitió el intercambio de alimentos entre los países del mundo y también cómo transformó tradiciones culinarias para siempre. En otra ocasión investigamos sobre las diferentes alimentos y costumbres en la Edad Media y cómo muchos de estos fueron las bases de platillos tradicionales que disfrutamos hoy en día.

Esto viene a cuento por las muchas variantes que hay de sándwiches en el mundo. Desde el tipo de pan que se utiliza hasta los incontables ingredientes que puede llevar dentro, el sándwich es un platillo versátil y que fácilmente se adaptó a las costumbres y tradiciones de lugares y épocas lejanos de la región de Sándwich, Inglaterra del siglo XVIII. Es por esto que encontramos los sándwiches de los más variados, simplemente en las cartas de la cocina inglesa, o en los países hispanoparlantes y los preparados por las cadenas de comida rápida. Una versión dulce y muy famosa del sándwich son las galletas Oreo producidas por Nabisco y los sándwiches de helado (postre que, por cierto, tiene una historia interesantísima).

Como podemos ver, aún nos quedan muchas versiones de sándwiches que probar, intentar y experimentar. Ahora ya sabemos que ese platillo probablemente nació en la aristocracia inglesa del siglo XVIII y ha recorrido varios siglos y se ha transformado en el platillo por excelencia para los descansos escolares, de trabajo y en los paseos de todo tipo gracias a que son muy fáciles de transportar y, sobre todo, por su preparación sencilla y versátil.

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