Anunciaban a Frank por todo lo alto en julio de este mismo año, pero sólo para Reino Unido. La delegación de España Deliveroo no confirmaba cuándo empezaría a operar en España, la realidad es que lleva meses operando; presentado como el algoritmo que resolvería los problemas con los repartidores. Independientemente de los asuntos legales en cuanto a tipos de contratos y relaciones laborales, la realidad es que desde que el algoritmo de gestión se implantase, los tiempos de entrega de pedido se han reducido, de media, un 16% según comunica la tecnológica.

Frank, el algoritmo de Deliveroo que les dará una tregua con sus riders

Frank, que mantiene el mismo nombre en todas las geografías, hace análisis en tiempo real de los datos de localización de los riders y pedidos disponibles en relación a las soluciones de entrega más eficientes. De forma conjunta, Frank también tiene en cuenta cuestiones como la meteorología, proximidades o el tráfico. Un conjunto de factores que hace que los repartidores entreguen los pedidos en menos tiempo y se ahorren casi 1,5 km de media. Por lógica, los primeros beneficiados de este algoritmo son los clientes, pero una reducción de los tiempos de entrega implican más repartos y, por tanto, más beneficios para los propios riders. Según Diana Morato, general manager de Deliveroo España, "el algoritmo Frank nos permite trabajar directamente con los restaurantes para comprender mejor cuándo y qué es más probable que nuestros clientes soliciten, lo que les permite planificar mejor los niveles de personal y garantizar que tengan el stock correcto, optimizando el servicio. Además es muy positivo también para los riders, ya que les ayuda a reducir las distancias y optimizar las entregas, ganando así más dinero”.

Todo este proceso viene tras la multimillonaria ronda de financiación de casi 385 millones de dólares de parte de Fidelity, T Rowe Price y SoftBank, el nuevo inversor de Uber, además de un grupo de inversores que ya entraron en rondas previas.

A vueltas con los repartidores

Mientras en Londres, los repartidores de Deliveroo han recibido vía sentencia la denominación de riders, que no de empleados; al contrario de Uber y sus dos conductores que, tras la demanda, podrían tener subir al nivel de empleados con todos los derechos que eso implica.

La sentencia ha hablado: los riders de Deliveroo no son empleados

Un nuevo modelo de asociación, en España bajo el contrato de autónomos TRADE, tras las huelgas de parte de los empleados de la plataforma e dieron dos situaciones. Por una parte, la de aquellos que aceptaban las nuevas condiciones, supuestamente mejores para los propios rideres y los que no aceptaban las nuevas reglas del juego. Ante esta situación, y para evitar un juicio similar al de Reino Unido, Deliveroo quiso cerrar con un acuerdo económico su batalla contra los repartidores. De esta forma evitaba enfrentarse a ellos por una demanda de falsos autónomos que, de salir adelante, podría suponer un grave agujero en las cuentas de la compañía.

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