El mundo de las máquinas expendedoras está alcanzando límites insospechados; la nueva línea se ha centrado en la venta de coches.

Hace unos días, Alibaba anunciaba un acuerdo con Ford para la venta de coches eléctricos en China. Hasta aquí todo correcto, porque la realidad es que el acuerdo guardaba una sorpresa: una máquina expendedora de vehículos. Nadie entendía muy bien a qué se referían, hasta ahora. Alibaba ya ha desvelado algunos detalles de su arriesgado proyecto y es todo lo que prometía. Sin más misterio, lo que propone Alibaba es precisamente eso: una máquina que expenda coches en mitad de la calle.

Sería una prueba de la desaparición del papel humano en la venta de coches. A través de la aplicación oficial de Alibaba, los clientes elegirían su coche. Color, potencia, modelo... Después, estos sólo tendrán que acudir a la máquina en cuestión y recoger su coche mediante reconocimiento facial. El objetivo es poner a disposición del público un sistema para probar coches durante unos días para después comprarlos. De momento, la experiencia será instalada en Shanghai y Nanjing permitiendo el uso de los coches durante tres días. Si al cliente le gusta, simplemente tendrá que formalizar la compra o cambiarlo por uno que prefiera.

Ahora bien, ¿cómo van a controlar la prestación de los coches? No se trata de servicios de car sharing, como pudiera ser car2go o Emov, sino que es la entrega total de un vehículo. Al igual que Tencent, Alibaba controla gran parte de los servicios de su ecosistema. Es decir, no sólo vende los coches, también ocupa el puesto de financiador. La compañía china confía en su listado de datos y reputación de sus clientes en cuanto a solvencia financiera, por lo que antes de aceptar el encargo a través de la máquina, el estudio de cada uno de ellos pretende ser concienzudo.

Los días de los concesionarios quizá estén contados, cortesía de los ingenios chinos de Alibaba.