GJ 273, también conocida como "la estrella de Luyten", está a poco más de doce años luz de aquí. Este sistema es interesante para nosotros porque, según hemos observado, contiene un planeta, GJ 273b, que reúne muchas de las condiciones necesarias para ser habitable. Y ahora, además, es el objetivo de un intento de comunicación por parte de uno de los festivales musicales más conocidos del mundo: Sónar. ¿Recibirá alguien el mensaje?

Música para los extraterrestres

Como parte de su aniversario, Sónar, junto al Messaging Extraterrestrial Intelligence (METI), el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y el European Incoherent Scatter Scientific Association (EISCAT), ha lanzado una iniciativa llamada Sónar Calling GJ273b, que consiste en una serie de transmisiones de radio enviadas hacia un exoplaneta. Este sería el primer proyecto de la historia en el que se envía una selección musical a un planeta cercano y potencialmente habitable.

Este mensaje incluye treinta y tres piezas de música, de diez segundos cada una, creadas por artistas afines al festival. El espíritu de la iniciativa es llevar la exploración musical más allá de nuestros cielos, apuntando hacia un lugar donde podría haber "alguien" escuchando. El mensaje, constituido por las obras musicales, en palabras de la organización, supone un acercamiento al reto de comunicación con una entidad extraterrestre.

EISCAT, en Tromso. Fuente: Sónar

Las respuestas de los artistas han sido imaginativas y muy variadas: desde propuestas de carácter poético hasta músicas matemáticas, hechas en base a los números primos, pensadas para ser fácilmente descifrables. También hay propuestas más políticas que intentan dar una imagen de lo que somos como humanidad o criticar nuestra naturaleza. Las pistas han sido diseñadas por músicos como Carsten Nicolai, Autechre, BFlecha, Jean-Michel Jarre, The Black Madonna, Nina Kraviz o Laurel Halo.

Este es solamente el primero de varios mensajes. Como el emitido estos días (16, 17 y 18), el siguiente será enviado usando la antena del EISCAT, en Tromso, Escandinavia, el próximo abril de 2018. En dicha transmisión se enviará, además, una selección musical realizada por cualquier creador a nivel mundial, de cuyas propuestas se escogerán tres piezas, de manera que nuestras creaciones podrían ser lanzadas al espacio en busca de que sean escuchadas entre las estrellas.

Teniendo en cuenta la distancia a la que se encuentra la estrella de Luyten, si una hipotética raza inteligente existiese en GJ 273b y fuese capaz de escucharnos, podrían enviar una muestra de vuelta como respuesta. Su mensaje, en tal caso, llegaría dentro de veinticinco años, coincidiendo con el quincuagésimo aniversario de Sónar. Sin duda, el proyecto es curioso, interesante y, por qué no, hermoso. Pero, ¿qué posibilidades hay de que recibamos una respuesta desde la estrella? En realidad, ninguna.

Silencio

Volvamos a GJ 273b. Este gran exoplaneta (una supertierra) está en la Goldilocks zone, o zona de habitabilidad, de la enana roja GJ 273. Esta estrella es relativamente fría, aunque los datos preliminares indican que, si GJ 273b tiene una atmósfera (de la que no tenemos noticia), el planeta podría ser habitable. Pero cuidado, habitable, que no habitado.

Fuente: Sónar

De hecho, GJ 273b no es el planeta con más posibilidades de tener vida que hay a nuestro alrededor, ni mucho menos. Esta supertierra parece mucho menos agradable para las condiciones de vida que Kepler-22b o Gliese-581g (o incluso Ross 128b). Estos están más cerca de poseer vida compleja que ningún otro que hayamos descubierto. Y más si lo comparamos con el exoplaneta de Luyten. Pero los esfuerzos por buscar una especie inteligente en el universo han sido infructuosos por el momento.

Hablamos de proyectos sistemáticos y complejos, llevados a cabo por el SETI y otras entidades que usan grandes telescopios. Aunque existiese vida en GJ 273b, lo más probable es que esta se limitase a una serie muy primitiva de algo parecido a nuestras bacterias y seres pluricelulares simples. Pero es muy difícil que esto ocurra. Así que, con seguridad, lo único que obtendremos con la emisión es una silenciosa respuesta.

Cultura más ciencia, motores de la divulgación

A pesar de que el esfuerzo por enviar un mensaje inteligente en busca de respuesta no es más que una propuesta más cercana a la ficción que a la realidad científica actual, lo cierto es que la iniciativa no carece de interés. En primer lugar, da pie a hablar de los exoplanetas y su utilidad en la investigación astronómica en un contexto tan diferente como lo es el de un festival musical.

En segundo, aúna el esfuerzo de los artistas y algunas rigurosas entidades científicas, como son el IEEC y el EISCAT. Mientras que el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya interviene activamente en diversas misiones espaciales de alto nivel, el European Incoherent Scatter Scientific Association participa en el estudio de la interacción entre el Sol y la Tierra con una red de radares de dispersión incoherente.

EISCAT, en Tromso. Fuente: Sónar
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Por su parte, el METI es una organización formada por diversos científicos de varias áreas que cree posible el comunicarnos de forma inteligente con alguna raza extraterrestre. En su conjunto, Sónar Calling GJ273b es un proyecto que unifica esta disposición cultural con una realidad científica actual: la búsqueda de vida extraterrestre. Al fin y al cabo, hay cientos de mundos ahí fuera y puede que alguno contenga un precursor de vida.

Hasta la fecha, no tenemos ninguna razón para pensar, sospechar o tan siquiera esperar una respuesta positiva por parte de unos alienígenas melómanos. Pero imaginemos que, de pronto, en unos cincuenta años, recibimos una contestación ¿cómo sería? Soñar e imaginar son las bases de la creatividad humana, el hueso duro de Sónar y sus propuestas. Y también de aquello que nos lanzó al espacio, en busca de respuestas.