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ErAnger (Pixabay)

Una historia que se ha repetido tantas veces en el haber de la ciencia en España que, a veces, resulta hasta tedioso volver a ponerla sobre la mesa. Esos científicos, brillantes en su materia, que ya sea por currículo o porque la investigación en su país natal no pasa por su mejor momento, si es que alguna vez lo tuvo, emigran a instituciones de otros países para hacer eso que llaman ciencia. Algunas de esas historias terminan mal, sin esos científicos regresando a aportar su grano de arena a la ciencia de su país, y otras tienen otros resultados.

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Esa podría ser la historia de Guzmán Sánchez y Lucas Sánchez, fundadores de Scienseed y, por supuesto científicos. El primero de ellos doctor en biología molecular habiendo pasado por Canadá, Alemania o Reino Unido; el segundo, otro biólogo doctorado en biología celular y molecular con experiencia en Yale. Una rama científica en común a la que se unía a otra línea en sus currículos: experiencia en varios medios de comunicación hablando precisamente de ciencia. Y de esa vocación periodística llegó la necesidad de crear la compañía. Una suerte de agencia de comunicación para ayudar a la ciencia a llegar al mundo y traspasar las fronteras de los laboratorios con algo más que una nota de prensa plagada de tecnicismos; música, vídeo, infografías... cualquier cosa vale, especialmente para un mundo en el que pese a que la innovación es el pilar central, los nuevos formatos para llegar al público siempre van con retraso:

"En la comunicación científica veíamos que no se estaba haciendo bien y no existían empresas como la que nosotros queríamos montar. Fue una decisión en positivo."

Una decisión en positivo que no todo el mundo entendía, comenta Lucas. A la hora de crear la agencia ambos se enfrentaron a la misma respuesta por parte defl gremio: "qué pena... si tú vales para la investigación". Es por eso, comenta Guzmán, que "gran parte del trabajo diario se enfoca a hacer pedagogía y hacer entender al mundo de la ciencia la importancia de la comunicación", de hacer llegar todo eso en lo que están trabajando al resto. "Dentro del mundo académico es difícil hacerles entender que cualquier otro trabajo que no sea el suyo es importante", explica Lucas, especialmente a las profesiones creativas "por las que se tiene muy poco respeto", añade.

Con tres años de trabajo desde Scienseed, el último de ellos recién cumplido, asumen que la realidad de la comunicación de la ciencia en España se encuentra a años luz de la privilegiada posición de Reino Unido. "Hay muchos profesionales en España, y eso es un hecho que no podemos negar, pero nada comparado a los británicos", explica Guzmán, "a nivel institucional ponen mucho dinero e interés por que el resto del mundo sepa lo que hacen sus científicos". Sin embargo, opinan que hay muchos síntomas de mejoría y, más o menos al nivel de otras regiones de Europa, poco a poco están trabajando para que la ciencia no se quede en un cajón y para que los investigadores sepan que la comunicación no es un gasto, sino una inversión.

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Pero comunicar ciencia no es su único trabajo del día a día. De los cientos de estudiantes que dedican años a un doctorado, menos del 5% llega a ocupar un puesto fijo en un centro de investigación. Centrados en lograr El Dorado de los investigadores, "la realidad es que la mayoría desconoce el resto de opciones laborales que le puede aportar su experiencia", comenta Guzmán. Por desgracia, para muchos sólo queda el reducto de la divulgación científica, igual de necesaria que la propia ciencia. La formación de esos nuevos profesionales sería otra de las patas de Scienseed.

Guzmán Sánchez

¿Periodistas científicos o científicos periodistas?

Frase tipo en un laboratorio: "no te preocupes por ser un buen comunicador, porque los datos ya hablarán por sí mismos". Toda una gran mentira, los datos hablan pero hay que saber llegar a las personas. Y aquí es donde entra el debate sobre si la comunicación científica debe llevarse a cabo por periodistas de formación o por científicos dedicados a la divulgación:

"Hay periodistas que se han formado mucho en algunos campos y acaban escribiendo con suficiente dimensión y conocimiento como para no cometer errores. Pero se necesita mucho de todos los lados, científicos que puedan escribir con toda la experiencia científica y gente de medios que sabe lo que hace".

Un término medio que, especialmente, debe "trabajar lo noticioso y lo fácilmente comunicable, pero sin perder el rigor", explica Lucas, y los científicos deben entender que en el mundo de la comunicaicón a veces hay que perder precisión para llegar a la claridad".

Pero, ¿y si el público no es general y se trata de un político? Para Scienseed simplemente hay que acercase a ellos con cuidado. "Los ciclos de desarrollo en política y ciencia son casi opuestos; los científicos estamos acostumbrados a desarrollos muy largos para, al final, publicar algo y para los políticos son ciclos cortos de cuatro años. Desde luego hay que entenderles para saber cómo se debe operar con ellos", añaden. Con 5 minutos para cada informe de una importancia trascendental, como podría ser el cambio climático, hay que tratar las cosas a niveles de urgencia; principalmente cuando, desde hace años, no hay una estrategia estructural sobre el pacto de estado por la ciencia. Pero esa, es otra historia.

Lucas Sánchez

Proyectos europeos, sus mayores clientes

Empleados por personas e instituciones que generan conocimiento científico y quieren comunicarlo, el objetivo último siempre es llegar desde el punto de vista emocional. ¿Quién iba a pensar que a día de hoy medio mundo supiese lo que es la prima de riesgo? La realidad es que cuando afecta a tu día a día conectas de forma emocional con el problema. Scienseed busca ese mismo objetivo, por ejemplo con el cambio climático. Pero, añaden, "esto es un problema de base" a la hora de crear información en la ciencia:

El sistema de embargos hace que sea muy difícil crear expectación sobre algo, salvo algunas excepciones como la NASA o en CERN. De normal te dicen 'científicos han descubierto algo y se verá en 10 años', no te dejan involucrarte del todo. Quizá en el futuro mejore, porque el actual sistema de embargos está montado para las editoriales científicas y no para el buen funcionamiento de la ciencia y de la sociedad".

Y, pese a todo, siempre hay alguien que lo quiere hacer de forma diferente. Víctor de Lorenzo, investigador de medicina sintética, fue uno de sus primeros clientes que buscaba precisamente eso: llegar de la mejor forma a su público objetivo. Tanto así como el Consejo Europeo con la Convención de Berna, otro de sus proyectos. A través de la campaña "el último tuit" pusieron sobre la mesa el problema de la biodiversidad de las aves en Europa. Todos proyectos que, al contrario que los de la dimensión política, permiten una planificación a largo plazo, pero que no se olvida su objetivo de romper el aislamiento del mundo académico con la industria, la sociedad y sus propios micromundos.