Prácticamente en la segunda posición a nivel internacional, España sería la segunda localización de Europa en volumen de negocio para Ryanair. Y la primera de España. Como no podía ser de otra manera, Barcelona sigue siendo la localización más importante para la aerolínea, junto con Madrid, en la Península. Tanto que, pese al conflicto político con Cataluña, la ciudad sigue estando en el top junto con Londres. Eso sí Kenny Jacobs, chief marketing officer de la compañía, ha confirmado que efectivamente existe un descenso (mínimo) de las cifras.

En cualquier caso, y aprovechando la inauguración de sus nuevas oficinas en Madrid, que se posiciona como el tercer centro de innovación en Europa para la empresa, Ryanair ha querido hacer balance de sus cuentas y el futuro de la compañía. Muy lejos del posicionamiento de las grandes compañías de vuelo, véase el caso de Lufthansa o British Airways, con modelos de negocio centrados en los vuelos, el objetivo de Ryanair sería convertirse en un proveedor de toda la vertical del turismo. Algo parecido a lo que buscaría Airbnb con el sector de las estancias. En concreto, el sector de los vuelos se le ha quedado pequeño a Ryanair y ahora busca conquistar el negocio dominado por Kayak, Booking o Expedia. Conocido como Ryr Rooms, la división de hoteles ya cuenta con 250.000 hoteles en su lista de adeptos. ¿Cómo luchar contra estos gigantes? Para Kenny Jacobs la respuesta es sencilla: llegará un momento en que si se reserva hotel a través de la aerolínea se podrá obtener el vuelo gratis. Y al final, el objetivo de muchos usuarios es encontrar el mejor precio.

La gestión de las actividades de ocio durante los viajes sería otro objetivo de negocio viable para la empresa. Similar a la experiencia de Trips de Airbnb a partir de la adquisición, Ryanair también quiere generar negocio con la venta de entradas para espectáculos. A través de un acuerdo con Coras, la compañía busca la experiencia de usuario completa.

Los meses de la desgracia

Desde su creación allá por 1985, la entidad ha pasado por malos y buenos momentos. Desde que se quitase el estigma negativo de low cost hasta la fecha ha llovido demasiado, pero lo ocurrido después del verano podría estar en la cima. Desde luego, septiembre y octubre no fueron meses buenos para la compañía irlandesa. Y así lo ha definido Kenny Jacobs en el encuentro con periodistas.

Dando un poco de contexto, durante ese periodo de tiempo la compañía anunció la cancelación de más de 2.000 vuelos, afectando a 420.000 pasajeros en toda Europa. De forma simultánea, una huelga de controladores se sucedía en el continente. La segunda situación era ajena a las aerolíneas, mientras que la primera se generaba por un error de base en Ryanair. Por un cambio de la organización del persona, que pasó de gestionarse a partir del año fiscal al año natural, la mayor parte de las vacaciones de los pilotos coincidieron después del periodo de vacaciones de verano (momento de más afluencia de las compañías). El resultado, y ante no poder contar con pilotos suficientes para los vuelos, la compañía decidió cortar por lo sano y cancelar aquellos que no podía asumir. Según explican desde la compañía, la mayor parte de los afectados decidieron cambiar su billete por otro, en vez de optar por la devolución del importe.

A su vez, y como las desgracias no vienen solas, los propios pilotos de la compañía se quejaron con el objetivo de aumentar sus derechos como empleados. Lejos quedan los años dorados en los que la figura del piloto, de profesión militar, era considerada como una de las más altas de la escala laboral. Con 290 pilotos menos, ahora en mandos de otras compañías, Ryanair se ha tenido que ponerSE a trabajar en derechos laborales. Tras el aumento de un 20% del salario de sus empleados de vuelo, el aumento en un 75% de la contratación directa, además de otras condiciones de trabajo, Ryanair quiere posicionarse como la mejor aerolínea. Al menos del sector low cost. De momento, cuentan con 4.200 pilotos (1.000 contratados este año), 10 por cada aeronave.