La Ley de la Ciencia de 2011, con sus más y sus menos, estableció la figura del CDTI como la institución encargada de promover la innovación empresarial, especialmente en el ámbito tecnológico. De convertir el conocimiento en riqueza y, como ha comentado Cecilia Hernández del CDTI en conjunto con el director de innovación de PasÁlvaro Hernández de , "no por la creación per se".

Entre sus últimos objetivos está el de la innovación abierta. O lo que es lo mismo, que los desarrollos de las corporaciones no que queden intramuros porque esas mejoras tecnológicas corren el riesgo de perderse. Y lo mismo a la inversa. Como comentaba en una entrevista a Hipertextual Beth Noveck, antigua asesora de Obama en Gobierno Abierto, es una cooperación en la que todas las partes pueden verse beneficiadas. En definitiva, explica Cecilia, "si a tus horas de trabajo le sumas las horas de otros tantos, los resultados son mayores". A través de su programa precursor CIEN que buscaba la colaboración de los centros de investigación con la grandes empresas, pronto se llegó a los programas Cenit que buscaban precisamente la cooperación entre entidades. Y lo que es más importante: "en mantener esa colaboración de forma posterior a las ayudas", explica Cecilia.

Al otro lado de la historia, se encuentra la gran empresa. Álvaro Hernández explica que "para las compañías en la actualidad, la innovación no es una opción". Y aquí está la gran traba de la historia. ¿Es capaz la gran empresa de adaptarse y, lo que es más importante, de entenderlo? Para Álvaro la clave está en la idea de que el 99% de la innovación que llega a la empresa viene de forma externa", con una focalización en el corto plazo aunado con el largo plazo y la creación de valor.

En este contexto, desde el punto de vista de la empresa destacan que el apoyo del estado, y de las instituciones públicas, para facilitar los procesos. Y como siempre, siempre quieren más.

Siempre se pide más, pero no hay consenso en esto

Es cierto que la cooperación entre el Estado, la empresa y los centros de investigación se ha fomentado a través de entidades como el CDTI. Pero las diferencias siempre son importantes. Para Álvaro, la traba está en la burocracia que implica la relación con ellos. "Muchas veces no llegamos a iniciativas porque son demasiado complejas y específicas. Es cierto que ahora hay consorcios en los que podemos encajarnos, pero necesitamos más flexibilidad y recursos. Si los trámites fuesen menos complejos se podría tener más éxito", explicó el encargado de innovación Pascual. Y para esto, la representante del CDTI tiene respuesta que se centra en la cultura empresarial histórica: "no hay que esperar a sumarse a iniciativas, sino liderarlas".

¿Y que ocurre con los emprendedores? Pascual está trabajando en su tercera convocatoria de aceleración de startups, pero por la parte del CDTI, los cuales conceden ayudas a la creación de empresas de base tecnológica con vocación de innovación, el problema sigue siendo el mismo: la compleja burocracia. ¿La respuesta para Cecilia? "Los trámites son complicados, efectivamente, pero quizá no sea algo negativo para un emprendedor tener que enfrentarse a esta situación o gestiones y tener que poner a prueba sus modelos de negocio".

Lo que está claro es que, pese a un mayor entendimiento, aún queda un largo camino para una cooperación efectiva entre empresa, emprendedores y grandes compañías.