Uber sigue estando en problemas, y parece que este último va a seguir trayéndole dolores de cabeza. El servicio de transporte privado admitió que había sido víctima de un hackeo masivo que vulneró los datos de 57 millones de personas en octubre de 2016. Desde entonces, enfrenta dos demandas por parte de los estados de Washington y Chicago, otra de un cliente por negligencia y una investigación por la Comisión Federal de Comercio y el Congreso de Estados Unidos. En una nueva información proporcionada este miércoles 29 de noviembre por la plataforma se ha especificado que solamente en Reino Unido se contabilizaron 2.7 millones de usuarios y conductores afectados por el ataque cibernético.

El organismo de control de protección de datos del país confirmó que entre los datos vulnerados se encuentran números de teléfono, nombres y direcciones de correo electrónico. Uber debe avisar a todas las personas que ha sido víctimas del hackeo pero, hasta el momento, no se ha especificado si la compañía ha empezado a contactar con los usuarios.

La Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido (ICO) abrió una investigación para tener más información sobre el hackeo de 2016 y afirmó este miércoles en un comunicado que es poco probable que la información comprometida represente una amenaza directa. "Sin embargo, su uso puede hacer que otras estafas, como correos electrónicos o llamadas falsas, parezcan más creíbles. La gente debe seguir vigilante". James Dipple-Johnstone, comisionado adjunto de la OIC, añadió:

Como parte de nuestra investigación, todavía estamos esperando informes técnicos que deberían dar una confirmación completa de las cifras y el tipo de datos personales que se han visto comprometidos.

Por su parte, Uber destacó que los usuarios y conductores afectados no deben tomar ninguna medida adicional por su seguridad, y que desde la compañía no han visto ningún fraude o mal uso relacionado con el hackeo. "Estamos monitoreando las cuentas afectadas y las hemos marcado para una protección adicional contra el fraude", añadió Uber.

En octubre de 2016, la plataforma pagó 100.000 dólares a los ciberdelincuentes para que no utilizaran la información robada. Posteriormente, el servicio de transporte privado decidió mantener el incidente en secreto, hasta que fue revelado el pasado 22 de noviembre.