¿Qué ocurriría si encontrases un día los perdidos y codiciados brazos de la Venus de Milo? Puede que pienses que en la estatua como el bien de la humanidad que supone y decidas enviársela a las autoridades. Pero, ¿y si te ofrecieran mucho dinero por ellos? Esto ocurre todos los días y en todas partes del mundo. Puede que no con objetos tan importantes, pero el expolio arqueológico es un mal con el que se lucha constantemente. Y nos está costando muy caro.

Continúa la batalla: operación Alfaíbero

Recientemente, la Guardia Civil española detenía a seis implicados en una trama de compraventa ilegal de piezas arqueológicas. La operación, que se ha desarrollado en Jaén, Andalucía, se ha saldado con la detención de seis personas y el requisamiento de gran cantidad de objetos relacionados con patrimonio histórico: monedas, anillos, vasijas e importantes piezas como son lienzos íberos y romanos.

La operación se inició cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de la existencia de una persona que tenía en su poder tres láminas de plomo con inscripciones íberas, una pulsera y una lámina de plomo con inscripciones romanas. Todas estas piezas son de un "valor extraordinario e incalculable". Y económicamente hablando, solo adquieren su valor en el ámbito del coleccionismo (ilegal). A partir de esta información los agentes pudieron constatar el origen de estas piezas: el expolio arqueológico.

Los seis detenidos han sido detenidos en las localidades de La Guardia, Mancha Real y Andújar, en Jaén, pero sus "dedos" alcanzaban a gran parte del territorio español. La organización, destaca la Guardia Civil, presentaba las piezas en eventos especializados donde obtenían la documentación necesaria para legalizar su tenencia o incluso comercio. Con esta operación se continúa la batalla contra estos criminales que atentan contra nuestro pasado histórico.

Cómo trabaja un "Tomb Raider" de verdad

¿Cómo actúa una organización profesional de expoliadores? Su forma de conseguir el material es, la verdad, mucho menos elegante que en sus contrapartidas de ficción. La Guardia Civil explica el modus operandi de los detenidos en la Operación Alfaíbero. En primer lugar, la obtención de piezas se conseguía directamente de los yacimientos conocidos y marcados en la provincia de Jaén. Detector de metales en mano, uno de los detenidos salía a "cazar" tesoros a dichos lugares.

También tenía contacto con otros expoliadores con quien comerciaba con información y objetos. Otro método para conseguir los preciados objetos consistía en "robárselos" a aquellos que se topaban con ellos sin querer. Tal y como cuenta la Guardia Civil, en ocasiones captaba a otras personas que poseían objetos de patrimonio, muchas de las cuales eran desconocedoras del valor real de estos.

Entonces, la organización criminal les comunicaba que tenían un contacto experto en esta materia. Como han podido constatar, a estas personas les advertían que no revelasen su existencia ya que se trataba de “asuntos ilegales”. Posteriormente, si las piezas no tenían valor se las devolvían. Pero si lo tenían les avisaban de que sus piezas habían sido intervenidas por la policía como parte del engaño.

Si esto no calmaba a los antiguos poseedores y el perjudicado exigía la devolución de la pieza, la organización realizaba réplicas o falsificaciones o les hacían entrega de otras piezas similares que pudieran parecer de más valor que el entregado. Así, tenían vía libre para seguir con el comercio ilegal de los objetos de mayor valor.

Por último, la venta de los objetos expoliados y robado se realizaba de tres modos: o bien a través de páginas especializadas de Internet; o a través de ventas a coleccionistas sin escrúpulos; o, la más habitual, a otros "Tomb Raiders" y comerciantes ilegales que como ellos se dedican a esta actividad y actúan como revendedores. Estos últimos eran los encargados de tratar de legalizar las piezas en eventos especializados.

Destruyendo la historia

Por desgracia, los datos concretos sobre el expolio arqueológico y su impacto siguen siendo, cuanto menos, oscuros. Desde hace años, el Servicio de Protección de la Naturaleza, o SEPRONA, advierte que a pesar de su incesante esfuerzo y el más de medio millar de operaciones para proteger el patrimonio histórico que resultan exitosas al año, es casi imposible conocer el número real de operaciones ilegales que ocurren en España en torno al robo de piezas históricas.

El problema principal es que nadie sabe qué hay bajo tierra. Y, en muchas ocasiones, tampoco se puede conocer el origen de las piezas incautadas en operaciones como Alfaíbero. Esto se debe a que muchas veces no se puede seguir la procedencia del objeto o, sencillamente, porque los delincuentes no colaboran en la identificación de los yacimientos expoliados.

El arma principal de estos criminales es el detector de metales, cuya tenencia es completamente legal en España. Y existen miles de yacimientos desconocidos o no vigilados en el país, que ha sido lugar de paso y cuna de cientos de culturas a lo largo de milenios. A pesar de los esfuerzos del SEPRONA, los "Tomb Raiders", vulgares expoliadores en realidad, lo tienen relativamente fácil.

Teotihuacan
Materiales cerámicos encontrados en los restos arqueológicos. Crédito: Aldo Díaz Avelar / INAH.

¿Fácil para qué? Para destruir la historia. El problema principal es que un objeto al que se le puede sacar un pequeño valor económico no es equiparable al valor que puede otorgar dentro del contexto donde se encuentra. Un objeto aporta información en la medida en la que se relaciona con un sitio y un momento, junto a otros elementos arqueológicos.

Sacarlo de este lugar hace que desaparezca la gran mayoría de información, invalidando por completo lo que pudiera contar antes de haberlo sustraído. En otras palabras, el objeto expoliado se convierte en una mera chuchería, con gran valor económico pero casi ninguno arqueológico. Los expoliadores, entonces, están destruyendo la historia, literalmente, al robar estos objetos.

Los investigadores y las autoridades son los únicos que pueden obtener dichos objetos mediante los métodos estipulados y adecuados. Esta es la forma que tenemos de seguir escarbando en el pasado que nuestra especie ha ido grabando sobre la Tierra. Puede que si te ofrecieran mucho dinero por los brazos recién rescatados de la Venus de Milo te parases a pensar un rato en la interesante suma. Pero recuerda que comerciar ilegalmente con los restos arqueológicos es atentar contra todos los seres humanos que una vez existieron.