El clima respecto a las nuevas fórmulas de transporte por las ciudades pasa por un momento muy complicado. Y en el centro de ese huracán se encuentra, como no podía ser de otra manera, Uber.

En España media flota de taxistas pasa por su séptima jornada de huelga de los últimos meses con el objetivo de modificar la gestión de las licencias VTC por parte de las diferentes comunidades autónomas y, por consiguiente, su incremento proporcional en los últimos meses -se espera que a final de año se concedan una media de 300 licencias nuevas, más 6.000 que el Tribunal Supremo tiene pendientes de gestionar-. Mientras, en Reino Unido, la pérdida de la licencia de operaciones ha supuesto un duro golpe para la tecnológica. Y al otro lado del charco, en Estados Unidos, bregan con la ocultación de un hackeo masivo ante las autoridades, el supuesto robo de patentes a Waymo y otro largo etcétera que se acumula poco a poco.

Evitar la transmisión de licencias VTC, uno de los locos objetivos de la huelga de taxis de hoy

A la vez que todo esto va tomando su propio desarrollo, las cuentas de Uber siguen su propio curso. Con la idea en mente, en palabras de su nuevo CEO Dara Khosrowshahi, de sacar a bolsa la compañía en un futuro no muy lejano y con la seguridad de que la nueva inversión liderada por SoftBank de 10.000 millones de dólares llegará a buen término, la realidad es que las cuentas de la tecnológica no pasan por su mejor momento. De hecho, Uber acaba de dar a los accionistas la actualización de las cuentas según bloomberg. Resumen: números rojos.

La realidad es que durante el último trimestre, Uber se ha dejado por el camino unos 1.460 millones de dólares. Casi 500 millones más que el trimestre anterior, donde también perdía 1.060 millones de media. Ahora bien, aunque los gastos de la compañía siguen siendo superiores a los ingresos y, de hecho, siguen creciendo con el tiempo, la realidad es que los fondos que entran en Uber han aumentado con el paso del tiempo. En este último registro, Uber ha pasado de ingresar 1.660 millones a 2.010 millones, incrementado sus reservas en caja a 9.710 millones.

Pese a todo, son las pérdidas las que preocupan a los inversores, aunque no tanto al mercado. Una vez quede cerrada la operación de SoftBank, Uber obtendrá una valoración de casi 70.000 millones de dólares. Todo un récord para una tecnológica. Y aún así, pese al objetivo del actual CEO de hacer sostenible la compañía, está claro que esto será un objetivo a muy largo plazo: su implicación en la implantación de los coches autónomos, además de su previa investigación, mejoras tecnológicas de la aplicación e inversión ad hoc se están llevando gran parte del pastel de los ingresos. Todo por crear el Uber del futuro, si es que no se queda por el camino antes.

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